Por NOTICIASCD.MX
CDMX, 19 marzo 2026.- La chicanada que pretende la mayoría morenista en el Congreso capitalino, confirma el uso faccioso del poder a conveniencia, pues ahora que Fernando Zárate recibió un premio para asumir un hueso en la Secretaría de Salud federal, su suplente Ángel Tamariz, titular de la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP), tendría que asumir la diputación local pluri, pero resulta que el funcionario no quiere asumir el cargo.
Es decir, el caso de Zárate se equipara con el de Sergio Mayer que ya se convirtió en un síntoma brutal de cómo el discurso democrático se convierte en simulación cuando conviene.
Hoy, en la Ciudad de México, la historia se repite… pero peor.
La licencia de Fernando Zárate destapó una crisis que desnuda el verdadero rostro del poder legislativo local.
Su suplente, Ángel Tamariz Sánchez, simplemente no quiere asumir el cargo. Y ahí empieza la tentación: doblar la ley para meter a alguien “cercano”.
Pero la ley no deja margen a la interpretación creativa. La evidencia es contundente: el Código Electoral establece que las vacantes deben ser cubiertas por el suplente o, en su caso, por la siguiente fórmula del mismo partido y género. No por “el amigo”, no por “el operador”, no por “el recomendado”.
Intentar lo contrario no es política. Es trampa.Y aquí la pregunta:
¿Para qué votó la gente si las curules se pueden reasignar dos años después como si fueran fichas intercambiables?
Lo de Mayer evidenció que la tómbola no era azar, sino simulación.
Lo de Zárate y Tamariz amenaza con confirmar algo peor:
que la ley solo se respeta cuando no estorba al poder.
Ahora, Morena esperará a que el suplente de Zárate -aquél que hasta derramó las de cocodrilo cuando se despidió de sus compañeros guinda- cumpla cinco faltas para consumar la chicanada y nombrar a conveniencia a su otro diputado.
