¡Los Ojos de la Capital!
Por HHR
Ciudad de México, 2026.- Donde ayer había dudas, hoy hay certezas incómodas. La vacante que dejó Fernando Zárate en el Congreso capitalino ya tiene dueño: Ángel Augusto Tamariz Sánchez se sentó en la curul… y lo hizo sin titubeos.
Tras días de especulación sobre quién ocuparía el espacio -porque el mismo Tamariz había dado señales de desacatar el mandato electoral del 2024-, Morena decidió cerrar filas y oficializar la llegada de Tamariz, quien “se incorpora con experiencia y compromiso”, según el discurso institucional. Sin embargo, en los pasillos legislativos la narrativa es otra: siempre sí quiso… o siempre sí le dijeron que quería.
La bancada encabezada por Xóchitl Bravo celebró su integración con un mensaje terso y predecible, destacando su paso por la Agencia Digital de Innovación Pública. Pero lo que no se dijo es lo que más ruido genera: el proceso opaco, la falta de claridad en la designación y la sospecha de que la decisión vino desde arriba.
Tamariz, operador del llamado CISEN capitalino, llega en medio de cuestionamientos sobre la verdadera autonomía de las bancadas y el control interno del partido. Porque más allá del discurso de “transformación”, la realidad parece repetir viejas prácticas: dedazos, acuerdos en lo oscurito y decisiones que no pasan por el escrutinio público.
La pregunta queda en el aire: ¿es Tamariz un relevo natural o una imposición bien ejecutada?
