Por NOTICIASCD.MX

CDMX, 12 abril 2026.- La violencia que estalló en el Congreso de la Ciudad de México el pasado 9 de abril no sólo dejó destrozos en Donceles y Allende: dejó al descubierto el fracaso político de Morena para contener conflictos sociales y, ahora, su intento por encubrir responsabilidades con una narrativa defensiva que busca justificar lo injustificable.

Tras los actos vandálicos cometidos por manifestantes que irrumpieron en el recinto legislativo, el vocero de Morena en el Congreso capitalino, Paulo García, salió a defender al gobierno de Clara Brugada y a desacreditar cualquier versión que señale abandono institucional hacia las organizaciones de vivienda, directamente el mensaje hecho por Jesús Sesma. Su declaración, lejos de aclarar la crisis, confirma el colapso del control político del oficialismo.

Morena presume reuniones, mesas técnicas y gestiones desde enero con la organización encabezada por Gilberto Ramos, pero esa misma versión hunde al partido en su propia contradicción: si hubo diálogo permanente, atención institucional y seguimiento puntual, ¿cómo explican que el conflicto terminara en violencia, daños al Congreso e ingreso forzado de manifestantes?

La respuesta de Paulo García no resuelve la pregunta de fondo, sólo exhibe una estrategia de contención mediática para proteger a Morena y tapar el desgaste provocado por las declaraciones de Jesús Sesma, diputado del Partido Verde, quien rompió la línea oficialista y dejó en evidencia fisuras dentro del bloque gobernante.

El discurso morenista intenta reducir la gravedad del episodio a un problema de comunicación con manifestantes, cuando lo ocurrido representa una derrota política para la mayoría oficialista: falló la interlocución, falló la prevención y falló la seguridad del Congreso. Pero además, falló la coordinación con el gobierno de Clara Brugada.

Mientras Morena busca reescribir los hechos, la realidad es contundente: el recinto legislativo fue vulnerado, hubo vandalismo, caos y pérdida de control. Y ahora el partido en el poder intenta convertir su incapacidad en propaganda defensiva.

Por Editor

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