Por NOTICIASCD.MX

  • La diputada del PAN, Liz Salgado acusa opacidad, retrasos y falta de responsables. “No basta esconderse en un comité”, advierte.

CDMX, 15 febrero 2026.- La cuenta regresiva avanza y en la Ciudad de México no hay maquinaria visible, ni inauguraciones, ni calendarios públicos que respalden los anuncios oficiales rumbo al Mundial 2026. A poco más de 100 días del arranque, la diputada panista Liz Salgado lanzó un reclamo frontal: la capital llega tarde y sin claridad.

El señalamiento pega donde más duele: resultados.

Hace apenas unas semanas, la Jefa de Gobierno presentó junto a autoridades federales y representantes del sector privado una lista ambiciosa de promesas: mejoras viales, modernización del transporte, nuevas cámaras de seguridad, luminarias, patrullas y actividades masivas para vestir la fiesta futbolera. Pero, acusa la legisladora, nunca se explicó cómo, cuándo ni con cuánto dinero.

Hoy, dice, la realidad contradice el discurso.

“No hay obras entregadas, ni avances contundentes, ni siquiera arranques formales que permitan hablar de cumplimiento”, sostiene. Para la panista, la improvisación amenaza la logística del evento y coloca en riesgo la reputación internacional de la ciudad.

El dardo también apunta a la experiencia previa: proyectos que duplican tiempos, presupuestos que se disparan y vecinos que cargan con cierres interminables y afectaciones diarias.

Y mientras el calendario aprieta, otros focos permanecen encendidos: protocolos de seguridad para concentraciones multitudinarias, planes de protección civil, vigilancia de derechos laborales para contrataciones temporales, supervisión a establecimientos mercantiles y estrategias ante posibles lluvias extremas.

La respuesta gubernamental, reprocha, ha sido recurrente: todo está en manos del comité del Mundial.

Para Salgado, eso es insuficiente.

“Un comité no reemplaza la obligación de presentar una ruta crítica con metas, fechas y responsables”, afirma. Por ello exigió transparencia total en contratos, licitaciones, adjudicaciones y costos, además de informes periódicos que permitan evaluar avances reales.

La diputada insiste en que no se trata de sembrar desconfianza, sino de exigir certidumbre. Porque si el reloj vence al gobierno, el golpe no será político: será a la imagen de la capital frente a millones de visitantes.

El balón ya rueda, remata, pero fuera de la cancha.

Por Editor

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