Por NOTICIASCD.MX
La iniciativa de Víctor Romo busca evitar fraudes ambientales y reducir toneladas de basura que terminan en rellenos sanitarios
CDMX, 06 mayo 2026.- En la Ciudad de México ya no bastará con imprimir la palabra “compostable” en un vaso, bolsa o empaque para hacerlo pasar como amigable con el medio ambiente. El diputado de Morena, Víctor Romo, presentó una iniciativa para obligar a que los productos que se venden como compostables realmente puedan degradarse y procesarse de manera adecuada.
La propuesta forma parte de la estrategia “Basura 0”, impulsada originalmente por la presidenta Claudia Sheinbaum cuando gobernó la capital, y que ahora continúa la jefa de Gobierno Clara Brugada con el programa “Ciudad Circular”.
“El compostable no puede ser solo una palabra impresa en una bolsa o en un vaso”, sostuvo Romo desde tribuna al advertir sobre prácticas de simulación ambiental que terminan contaminando más.
Actualmente, en la capital se generan alrededor de 12 mil 700 toneladas diarias de residuos, de las cuales más de la mitad son orgánicos. El legislador comparó el volumen con “llenar más de una vez el Estadio Azteca todos los días con basura”.
¿Cómo beneficia directamente a la población?
La iniciativa impactaría de forma directa en consumidores, vecinos y comerciantes capitalinos:
- Los ciudadanos podrían identificar con claridad qué productos sí son compostables gracias a un sello oficial de la CDMX.
- Se reduciría la contaminación causada por empaques “verdes” falsos.
- Habría menos basura enviada a rellenos sanitarios.
- El costo de manejo de residuos dejaría de recaer únicamente en los contribuyentes.
- Dependencias públicas y alcaldías tendrían que comprar materiales de bajo impacto ambiental.
Uno de los puntos centrales es la creación de un “certificado de compostabilidad” y una identidad gráfica oficial que permitiría distinguir productos auténticamente biodegradables.
Además, fabricantes, importadores y distribuidores tendrían que participar en la recuperación y tratamiento de los residuos que ponen en el mercado, bajo un esquema de corresponsabilidad postconsumo.
Romo aseguró que la intención “no es prohibir por prohibir”, sino frenar el llamado “greenwashing”, es decir, empresas que venden productos aparentemente ecológicos sin que realmente lo sean.
La propuesta también busca fortalecer la infraestructura ya existente, como la planta de selección y transferencia de residuos de Azcapotzalco, inaugurada en 2021 con capacidad para recibir mil 400 toneladas diarias y procesar mil toneladas cada día.












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