Por NOTICIASCD.MX
CDMX, 10 marzo 2026.- El colapso del edificio en demolición en San Antonio Abad, que dejó tres trabajadores muertos y uno rescatado con vida, volvió a poner en el centro del debate la supervisión de obras en la Ciudad de México.
La jefa de Gobierno, Clara Brugada, confirmó que el inmueble era propiedad privada y estaba en proceso de demolición, luego de ser catalogado como de alto riesgo desde 2018 tras los daños provocados por el Terremoto de Puebla de 2017.
De acuerdo con la mandataria, los trámites para demoler el edificio se realizaron conforme a la ley ante la Comisión de Reconstrucción, la cual notificó a la alcaldía correspondiente sobre el proceso.
El punto clave está ahí: la supervisión territorial de estas obras corresponde a las alcaldías, en este caso la Alcaldía Cuauhtémoc, lo que abre interrogantes sobre si se estaba vigilando correctamente la demolición cuando ocurrió la tragedia.
“Vamos a solicitar a todas las alcaldías que fortalezcan los mecanismos de supervisión de demoliciones”, señaló Brugada, en un mensaje que implícitamente coloca el foco en la responsabilidad local.
El inmueble se ubicaba sobre San Antonio Abad, una zona donde varios edificios dañados por el sismo continúan en procesos de demolición o reconstrucción.
La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México ya inició una investigación para determinar si hubo negligencia en los trabajos o fallas estructurales durante la demolición.
Mientras tanto, la tragedia deja una pregunta incómoda en el aire: ¿quién estaba vigilando realmente la demolición cuando el edificio se vino abajo?
