Por NOTICIASCD.MX

CDMX, 26 marzo 2026.- El Congreso de la Ciudad de México aprobó -con la ausencia del PAN- una reforma que promete acabar con las llamadas “pensiones doradas”, un símbolo de los privilegios que durante años indignaron a millones de mexicanos. Con 46 votos a favor y ni una sola oposición, la clase política capitalina cerró filas en un discurso que vende justicia social… pero deja grietas abiertas.

Desde tribuna, Xóchitl Bravo Espinosa lanzó el mensaje que marcará la narrativa oficial: se acabaron las pensiones de lujo financiadas por el pueblo. La coordinadora de Morena acusó que estos beneficios fueron construidos desde el poder como mecanismos de enriquecimiento disfrazados de retiro.

Sin embargo, el consenso político no logró ocultar las tensiones. Mientras Elvia Estrada Barba defendió la reforma como un acto de equidad frente a jubilados que apenas sobreviven, voces como la de Omar García Loria advirtieron que el golpe podría salir caro: modificar acuerdos del pasado podría detonar una ola de litigios y conflictos constitucionales.

El discurso es directo: acabar con privilegios. Pero el fondo es más complejo. ¿Se trata de justicia social o de una reforma apresurada que pone en riesgo la certeza jurídica? La eliminación de excesos parece inevitable, pero el riesgo de vulnerar derechos adquiridos abre un nuevo frente que podría explotar en tribunales.

El Congreso celebra el fin de los abusos. La pregunta es si también acaba de encender una bomba legal.

Por Editor

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