🔵 Sin agroquímicos y bajo el sistema prehispánico se posicionan en el mercado.

Mujeres y hombres dedicados al cultivo de verduras, hortalizas y flores en la zona chinampera de Xochimilco, apuestan por los cultivos libres de agroquímicos tal como lo hacían sus ancestros, afirma Gerardo de la Rosa Castillo, quien a sus 63 años, sigue trabajando la tierra desde que se asoman los primeros rayos de sol.

Sus manos callosas son testigos del arduo trabajo con pala, azadón, rastrillo y machete, mientras que su piel muestra el paso del sol sobre su rostro. Gerardo afirma que desde su infancia aprendió el oficio y la interacción con el canal.

Oriundo del barrio La Asunción, recuerda: “En esa época, sólo podíamos dedicarnos a la agricultura y vender nuestras cosechas en el mercado, era la única forma de llevar el alimento a la casa”.

Mientras se acomoda el pelo cano en el sombrero, continúa: “Ahí nace el gusto y el amor por mi tierra. Conociendo y mirando el desarrollo de las semillas, así como la preparación de la tierra, hasta su cosecha. Desde pequeño conocí los secretos de las chinampas y toda su majestuosidad”.

Por su parte, su hijo, el joven Gerardo de la Rosa Aguilar, explica que el sistema de siembra que utilizan es ancestral, cien por ciento a mano, natural y sin ningún agroquímico.

Lo que ahora es conocido como » orgánico» es un método que siempre se ha manejado en las chinampas de Xochimilco, pues la mayoría de quienes se dedican a esta actividad siguen basándose en los secretos centenarios.

“ Apostamos por lo orgánico porque eso nos abre diversos nichos de mercado en los que la gente busca cada vez la tendencia del regreso a lo natural» dice Gerardo.

Desde hace dos años, esta familia está en proceso de expansión. Ahora también cultivan en el Estado de México y Morelos, con lo cual han conseguido una mayor producción obteniendo entre 60 a 80 toneladas por siembra.

Su mercancía la ofrecen en la Central de Abastos de la Ciudad de México en el área conocida como la Subasta, Nave tres, sección ocho, local 40.