Por NOTICIASCD.MX
CDMX.– Tras los hechos de violencia registrados durante el desalojo de comerciantes en la alcaldía Cuauhtémoc, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, fijó postura con un mensaje centrado en el “diálogo” y los procesos “concertados”, pero evitó asumir responsabilidades directas por el operativo que terminó en enfrentamientos.
El conflicto estalló luego de que la administración de Alessandra Rojo de la Vega ejecutara acciones de reordenamiento de comerciantes en vía pública, lo que derivó en empujones, agresiones y una escalada de tensión política en la Ciudad de México.
En conferencia, Clara Brugada subrayó que el reordenamiento del comercio informal es “uno de los trabajos más difíciles” tanto para el Gobierno central como para las alcaldías, y sostuvo que estos procesos deben realizarse con “mucho, mucho diálogo” y ofreciendo alternativas a los vendedores.
Como ejemplo, destacó que en el Centro Histórico se han recuperado 26 calles y reordenado a 6 mil comerciantes tras “meses y meses” de negociación.
Sin embargo, la comparación dejó más preguntas que respuestas: si el modelo de concertación funciona en el primer cuadro de la ciudad, ¿por qué en Cuauhtémoc el conflicto escaló hasta la violencia antes de que interviniera el Gobierno capitalino?
La jefa de Gobierno condenó “la violencia en cualquier sentido”, tanto contra funcionarios como contra cualquier persona involucrada, y adelantó que el tema será abordado en Cabildo con las y los alcaldes.
No obstante, el mensaje fue percibido más como un llamado abstracto a la paz que como una postura firme frente a los hechos concretos ocurridos en la demarcación. No hubo posicionamiento sobre posibles excesos en el operativo ni sobre protocolos específicos de actuación.
Brugada afirmó que el Gobierno de la Ciudad ha intervenido en momentos difíciles de las alcaldías cuando se solicita apoyo, e instruyó al secretario de Gobierno a construir acuerdos entre la alcaldía Cuauhtémoc y los grupos de comerciantes.
El caso Cuauhtémoc evidencia la fragilidad de los procesos de reordenamiento del comercio en vía pública en la CDMX, un tema históricamente explosivo por su impacto social, económico y electoral.
Mientras la narrativa oficial apuesta por el diálogo y la concertación, en la calle la tensión persiste. El reto para Clara Brugada no es solo llamar a la paz, sino garantizar coordinación efectiva entre Gobierno central y alcaldías, reglas claras y responsabilidad institucional cuando los operativos derivan en violencia.
Porque en la Ciudad de México, el discurso puede ser conciliador, pero los hechos —cuando hay golpes y confrontación— exigen algo más que buenas intenciones.
