Daniel Velázquez Ramírez

Analista con enfoque humanista de los grandes espectáculos, especialmente deportivos. Siempre en búsqueda de ser impactado por hazañas humanas e institucionales. Ha sido colaborador en medios de comunicación durante 30 años, principalmente la revista Auto Mundo Deportivo del Grupo Novedades. Amante del enfoque estratégico y el fomento de los valores que acompañan al deporte.

CDMX, diciembre 2020.- Los atletas más completos del orbe confluyen en la NFL. La competitividad y el éxito los acompañan en toda su formación deportiva. Desde niños han sido estelares y el emparrillado es el teatro de los éxitos, especialmente cuando se habla de los mariscales de campo, capaces de conducir a los equipos conjuntando capacidad atlética con estratégica.

El deporte mismo, los valores familiares, las reglas sociales y los entrenadores representan los límites a esos grandes atletas, especialmente fuera del terreno de juego. Algunos logran la madurez suficiente y viven circunstancias que los impulsan a un desarrollo óptimo de sus sobresalientes cualidades. Unos cuantos establecen marcas deportivas sorprendentes y alcanzan logros como llegar a Super Bowls y reciben reconocimientos como ser “El Más Valioso” en su equipo y en la liga en determinada temporada.

Esos peldaños marcan la pauta hacia el Salón de la Fama, al que un gran jugador es elegible cinco años después de su retiro.

Al finalizar la presente temporada se cumple esa elegibilidad para un héroe de la modernidad deportiva, que pasó 18 años como estelar en la NFL y es el único en la historia en ganar el Super Bowl con dos franquicias diferentes: Peyton “Sheriff” Manning. Egresó del futbol universitario con los “Voluntarios” de Tennessee y fue electo en la primera ronda del reclutamiento colegial de 1998 por los Colts de Indianápolis.

A los logros atléticos de Peyton se agregaba el ser hijo de un famoso pasador de la NFL, Archie Manning, que pasó casi toda su carrera con los Santos de Nueva Orleans, un equipo al que entonces solo pudo conducir una vez a la marca de 8 ganados y 8 perdidos, en 1978, uno de los dos años en que fuera electo al Pro Bowl. Archie tuvo tres hijos que fueron atletas sobresalientes hasta el nivel colegial: Cooper, Peyton y Eli.

Cooper fue receptor abierto estelar con Ole Miss, pero debió dejar los emparrillados debido a que desarrolló estenosis de la columna vertebral; ha tenido una exitosa carrera en la televisión estadounidense, conduciendo programas de variedades y comedia, en los que sus hermanos y muchos famosos han sido sus invitados. Eli (Elisha) es el menor; luego ser el pasador estrella con Ole Miss llegó a nivel profesional con los Gigantes de Nueva York, que negociaron la primera selección del 2004 con los Chargers de San Diego.

Desarrolló una excelente carrera atlética en la que resaltan los triunfos en los Super Bowls XLII y XLVI, en ambos siendo el Más Valioso y verdugo de la legendaria dupla Brady-Bellichick, de los Patriotas de Nueva Inglaterra, lanzando pases para prodigiosas recepciones en la última serie ofensiva de cada juego, la primera de esas veces truncando el sueño de los Pats de culminar la temporada invictos. Se retiró luego de la temporada de 2016.

Aún así se considera que Peyton ha sido el más exitoso de la familia, con dos marcadas épocas en la NFL. De 1998 a 2011 estuvo con los Colts y ganó el Super Bowl XLI. Fue decretado agente libre y se perdió la temporada del 2011, por desarrollar hernia en los discos de las vértebras cervicales, lo que hacía recordar lo que le pasó a su hermano Cooper.

En un lapso de 19 meses debió ser operado en tres ocasiones, antes de recuperar el nivel competitivo y concretar el Regreso del Año en 2012, ya con los Broncos de Denver. En 2011 también nacieron sus hijos gemelos, Marshal y Moseley, procreados con su esposa desde 2001, Ashley Thompson.

Con el impulso familiar, realizó la rehabilitación correspondiente, regresó de 2012 a 2015 y condujo a los Broncos a ganar el Super Bowl 50. Terminó acumulando reconocimientos que permiten predecir que ingresará en su primer intento al santuario de Canton, Ohio.

Cinco veces fue el “Jugador Más Valioso” de la liga, 14 veces seleccionado al Pro Bowl, acumuló 71,940 yardas y 539 anotaciones, producto de un porcentaje de eficiencia de 68.3 por ciento como pasador, en 2005 fue reconocido con el Premio Walter Payton al benefactor del año y, claro, cuatro apariciones en Super Bowl, con triunfos en las ediciones XLI y 50. Había dejado marcas de una sola temporada con 55 anotaciones y 5,477 yardas, récords hoy superados por los aún activos Tom Brady y Drew Brees.

Se recuerda que Peyton cambiaba las jugadas sobre la línea gritando “Omaha”, estableciendo rutas de receptores, cambios en el patrón de bloqueo y hasta sorpresas en el conteo, lo que fue objeto de investigaciones de los rivales, con escaso éxito.

Escondía la estrategia especialmente cuando debía enfrentar a Tom Brady en duelos de pronóstico reservado. Alguna vez llevó a sus compañeros a la mitad de un bosque para evitar ser filmados. Es un sabio del juego. Participa en la Clínica Juvenil para Mariscales de Campo que organiza su familia fuera de temporada y por la que han pasado jugadores que han llegado a ser grandes estrellas del emparrillado. Actualmente encabeza las votaciones anuales para obtener un nicho en el recinto de los inmortales, donde un año después quizá lo alcance Eli.

Entre los jugadores activos, es un lujo poder disfrutar la calidad de pasadores que, muy probablemente, se integrarán a ese selecto grupo que reside para siempre en Canton.

Uno ha ganado 6 Super Bowls, participado en 9, tiene 43 años, 21 de experiencia en la NFL, ha sido tres veces el Jugador Más Valioso de la liga, con 68.3 % de pases completos, más de 75 mil yardas y 545 anotaciones y contando, además de haberse casado con una de las modelos más espectaculares de los últimos tiempos.

Es el único que aspira actualmente a igualar a Peyton Manning como campeón con dos franquicias diferentes.

Otro es un californiano trasplantado a tierras de extremo frío, se mantiene soltero, destaca por su estrategia, al grado de mantener el mejor rating como mariscal de campo de la historia, ya con 37 años y 16 de experiencia, dos veces el Más Valioso de la NFL, parece sacar jugadas improvisadas, pero dice que así las ha diseñado, es triunfador en un Super Bowl, acumula más de 47 mil yardas y 360 anotaciones, con un ínfimo 1.4% de intercepciones. Ha llegado a imitar a Manning en el ajuste de jugadas diciendo “New York Bozo” para dar indicaciones antes de recibir el balón.

¿Y qué decir de un joven que casi es declarado muerto luego de un choque en moto, en el que iba sin casco y se incrustó a través de la ventanilla de una camioneta, el mismo año en que había ganado un Super Bowl? Se recuperó y llegó a ganar otro Super Bowl, es un veterano de 17 temporadas y 38 años, capaz de ser la piedra angular de un equipo que este año tuvo el mejor inicio de la liga. Acumula más de 50 mil yardas y 370 anotaciones como pasador y es un ícono del futbol americano profesional.

Efectivamente, son los veteranos Tom Brady, Aaron Rodgers y Ben Roethlisberger, respectivamente.

Además de esos jugadores de enorme trayectoria, marcan la ruta jóvenes polifacéticos que también fueron estrellas colegiales en el beisbol, ya han ganado un Super Bowl y son absolutamente carismáticos: se trata de Russell Wilson de los Halcones Marinos de Seattle, con ancestros africanos y europeos, casado con la cantante Ciara en un castillo europeo, hijo de un receptor de los Chargers, accionista de los Seattle Sounders del futbol Soccer, ha sido 7 veces seleccionado al Pro Bowl ; la otra gran cara de la moneda del éxito actual como pasador es Patrick Mahomes el jugador mejor pagado de la liga, el líder en la votación para el actual Pro Bowl (que será virtual), hijo de ligamayorista de beisbol, mago de las jugadas de engaño y vigente campeón de la NFL, con un futuro muy promisorio.

Se nos queda también el gusto de admirar a extraordinarios pasadores como Drew Brees en Nueva Orleans o Phil Rivers, hoy en Indianápolis, así como la fuerza incontenible de Lamar Jackson con los Ravens y Josh Allen en los Bills. La NFL sigue siendo el espectáculo más impresionante del deporte actual, aún en esta forma lejana de admirar el ajedrez físico que es el futbol americano, donde los mariscales de campo son la joya que engalana a cada equipo.

DVR diciembre 2020