Donald Trump hizo de la preservación de empleos en la industria manufacturera un argumento central de campaña en 2016, y eso le valió un apoyo fundamental en estados electorales clave como Michigan y Ohio.

Entonces Trump aseguraba que quería renegociar los tratados comerciales internacionales y forzar a los tres grandes fabricantes de Detroit -General Motors, Ford y Fiat Chrysler (FCA)- a traer a Estados Unidos empleos transferidos a usinas en México.

– ¿La industria automotriz creó empleos?

El número de empleos en el sector aumentó 4,6% entre la investidura de Donald Trump en enero de 2017 y fines de 2019, para alcanzar el millón de trabajadores.

La cifra cayó a 919.500 empleos en setiembre por la pandemia, la paralización de usinas y una baja en la compra de autos, según las últimas estimaciones del Departamento de Trabajo, llevando la cifra un 3,7% por debajo del 20 de enero de 2016 cuando juró Trump.

El balance es dispar entre los «3 grandes» de Detroit.

General Motors suprimió unos 20.000 puestos desde enero de 2017; Fiat Chrysler US añadió 3.000, según datos de las propias firmas.

En Ford el número de empleos se mantiene estable, indicó un vocero a la AFP.

– ¿La producción fue «repatriada»?

Poco antes de la llegada de Trump al poder, Ford abandonó la idea de construir una fábrica en San Luis Potosí, México, donde fabricaría el nuevo Ford Focus. La empresa afirmó que los 1.600 millones de dólares destinados a ese proyecto los utilizará para una planta en Michigan.

Un año más tarde, Fiat Chrysler anunció la transferencia de la producción de pick up Ram Heavy Duty de Saltillo, México, a Warren, Michigan.

Trump habló de esta decisión en un tuit en el que afirmó, de forma errónea: la empresa «se va de México y vuelve a Estados Unidos. Vamos por buen camino».

En febrero de 2019, Fiat Chrysler cambió de parecer: la usina de Warren será transformada para otros vehículos y la producción de pick up quedará en México.

Al igual que GM y Ford, Fiat Chrysler sigue fabricando autos en México, donde tiene 11 usinas.

Para Kristin Dziczek, del centro de investigación automotor de Michigan, nada permite decir que la producción fue repatriada.

De todos modos, aún no se sabe como el nuevo tratado de libre comercio con México y Canadá, que entró en vigor el primero de julio, «influirá en las decisiones de inversión», destacó Dziczek.

– ¿Qué hicieron los fabricantes en Estados Unidos? –

Desde la llegada de Trump al poder, suprimieron empleos e invirtieron en fábricas.

GM dio cuenta en noviembre de 2018 de su intención de reducir sus efectivos en 15% y cerrar cinco fábricas en América del Norte, incluyendo Maryland, Michigan y Ohio.

Luego de una larga huelga del sindicato UAW, el grupo dio marcha atrás en el caso de una fábrica de Detroit y anunció a inicios de 2020 que invertiría 2.200 millones de dólares allí, lo cual salvaría unos 2.200 empleos.

Este martes indicó que invertirá más de 2.000 millones de dólares para convertir una fábrica de Tennessee en un sitio para producir vehículos eléctricos.

En febrero de 2019, Fiat Chrysler anunció que invertiría 4.500 millones de dólares en cinco fábricas en Michigan y construiría una usina en Detroit destinada a los nuevos Jeep, entre ellos modelos híbridos.

Ford anunció nuevas inversiones en febrero de 2019, incluyendo 1.500 millones de dólares para renovar dos plantas en Michigan. También anunció en setiembre su intención de recortar 1.400 empleos vía salidas voluntarias.

Antes de la pandemia, la industria automotriz estadounidense iba bien, sin tener resultados espectaculares, destacó Dziczek.

Es el status quo sobre muchos asuntos. (…) El nivel de empleos es prácticamente el mismo» que cuando Trump llegó al poder, concluyó.