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¿El auto propio está perdiendo atractivo?

Por NOTICIASCD.MX

  • La generación Z y los millennials cambian la forma de entender la movilidad en México

CDMX, 11 agosto 2026.- Durante décadas, comprar un automóvil fue sinónimo de estabilidad, patrimonio y éxito. Pero esa idea comienza a perder fuerza entre las nuevas generaciones. Para millennials y centennials, tener un auto no necesariamente significa ser su propietario: cada vez pesa más la posibilidad de utilizarlo, cambiarlo y adaptarlo a sus necesidades sin comprometer grandes cantidades de capital.

El fenómeno forma parte de una transformación más amplia: la llamada economía del acceso, un modelo de consumo en el que las personas pagan por utilizar un servicio o producto sin que necesariamente tengan que adquirirlo.

La lógica ya está presente en la música, las plataformas de entretenimiento, el software, el hospedaje y numerosos servicios digitales. Ahora empieza a ganar terreno en la movilidad.

En México, el automóvil representa uno de los gastos más importantes para muchas familias. A la compra inicial se suman seguro, mantenimiento, impuestos, verificaciones y otros costos asociados, además de la pérdida de valor del vehículo con el paso del tiempo.

La propia Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA) reconoce en materia fiscal una disminución de 20% anual del costo de adquisición de un vehículo usado para determinados cálculos, aunque esta referencia fiscal no debe confundirse directamente con la depreciación comercial de cada automóvil.

Ahí es donde el leasing automotriz comienza a ganar relevancia como alternativa a la compra tradicional.

Para BitCar, el cambio responde a una nueva expectativa del consumidor: procesos digitales, mayor flexibilidad y menor necesidad de descapitalizarse para acceder a un vehículo.

“Las nuevas generaciones esperan soluciones inmediatas, transparentes y fáciles de usar”, señaló Miguel Peña, director de Marketing y Comunicación de BitCar, al explicar la apuesta de la empresa por una experiencia digital para contratar vehículos mediante leasing.

El modelo ya ofrece en México esquemas de arrendamiento puro y financiero, además de procesos digitales para cotizar y contratar. BitCar señala que al concluir un contrato el usuario puede, dependiendo de las condiciones pactadas, renovar, devolver o adquirir el automóvil.

La transformación no significa que comprar un auto haya dejado de tener sentido. Para quien busca conservar el vehículo durante muchos años, acumular patrimonio o utilizarlo sin restricciones contractuales, la propiedad puede seguir siendo conveniente.

Pero para quienes priorizan liquidez, renovación frecuente y flexibilidad, la pregunta comienza a ser otra: ¿para qué comprar un automóvil si lo que realmente se necesita es movilidad?

El cambio puede ser silencioso, pero tiene implicaciones importantes para la industria automotriz. El consumidor del futuro podría no preguntar únicamente cuánto cuesta un auto, sino cuánto cuesta usarlo, mantenerlo y cambiarlo.

Y esa diferencia puede terminar modificando la manera en que los mexicanos entienden la palabra “tener”.

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