Por NOTICIASCD.MX
CDMX, 09 abril 2026.- El Grupo Parlamentario del PAN en el Congreso de la Ciudad de México elevó el tono y lanzó una crítica frontal contra el llamado “Plan B” de reforma electoral, al que calificó como un intento deliberado de debilitar la democracia y concentrar el poder político bajo el disfraz de austeridad.
Durante la discusión en el pleno, legisladores panistas coincidieron en que la minuta enviada desde el ámbito federal no representa una reforma de fondo, sino un rediseño institucional que pone en riesgo la equidad electoral y abre grietas peligrosas para la intervención de intereses ilegales.
El diputado Ricardo Rubio fue contundente: “no es una reforma electoral, es un mecanismo de control político vía presupuesto”. Su señalamiento no fue menor. Apuntó directamente a los recortes planteados a las autoridades electorales, los cuales —advirtió— no fortalecen al sistema, sino que lo vuelven vulnerable ante presiones externas, incluida la posible infiltración del crimen organizado.
La narrativa de la austeridad fue bautizada por el PAN como “austericidio”: una política que, lejos de generar eficiencia, desmantela capacidades técnicas clave para garantizar elecciones limpias.
En la misma línea, el vicecoordinador Diego Garrido denunció que la propuesta evade los problemas estructurales más graves del sistema electoral: la intervención del narcotráfico, la sobrerrepresentación legislativa y la falta de sanciones contundentes a partidos que postulan candidatos con vínculos ilícitos.
“No se toca lo esencial. No se castiga lo ilegal. Se protege lo conveniente”, acusó.
Desde otra arista, el diputado migrante Raúl Torres evidenció una omisión política de alto costo: el abandono de la comunidad mexicana en el exterior. Señaló que la reforma ignora la participación de la diáspora y no garantiza su representación efectiva, pese a su peso económico y social.
Las críticas escalaron cuando la diputada América Rangel calificó el “Plan B” como un “rotundo fracaso” cuyo objetivo real es “manipular las reglas del juego para mantenerse en el poder”, sugiriendo que el oficialismo busca blindarse ante una eventual pérdida de respaldo ciudadano.
El mensaje del PAN fue claro: la reforma no solo es insuficiente, sino peligrosa. En palabras de la diputada Claudia Pérez, se trata de un ajuste político que “genera incertidumbre, debilita instituciones y no garantiza elecciones libres”.
En medio de acusaciones de aprobación acelerada y falta de debate real, la diputada Laura Álvarez remató: “esto no es ahorro, es control”.
Con este posicionamiento, el PAN capitalino se coloca en la trinchera de oposición frontal, advirtiendo que el “Plan B” no moderniza la democracia, sino que la pone en riesgo.
