La vocación pacificadora del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ha quedado evidenciada en diversas ocasiones. El experto en Seguridad Nacional y Derecho Transicional, Sergio Arturo Ramírez Muñoz, nos comenta al respecto.

CIUDAD DE MÉXICO, 20 de julio, (JOSÉ SOTO).–VOZ DE LA ENTREVISTADORA: La vocación pacificadora del Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, ha quedado evidenciada en diversas ocasiones. El experto en Seguridad Nacional y Derecho Transicional, Sergio Arturo Ramírez Muñoz, nos comenta al respecto.

SERGIO: Desde la campaña, Andrés Manuel López Obrador estableció un plan de Pacificación que precisó en el periodo de transición, estableciendo elementos que poco a poco ha ido cumpliendo.

Los puntos torales que el Presidente fijó para el inicio de la transición de un país en conflicto a un Estado de paz duradera podemos dividirlo en 3 ejes:

Primero.- El eje que comprende programas sociales está en marcha desde el primer momento que llegó a la presidencia. Para el presidente reviste una gran importancia rescatar a todos esos jóvenes que, sin los programas implementados por este gobierno, estarían en manos de la delincuencia. A través de estos programas, las y los jóvenes tienen un futuro alejados de la criminalidad. Esta es la base en donde se sustenta todo el andamiaje de pacificación.

Segundo.- Las acciones de inteligencia para atacar, con tiros de precisión, a los recursos financieros de los grupos delincuenciales. En ninguna otra administración, se habían llevado a cabo tantos congelamientos de cuentas, nunca se habían formulado tantas denuncias en contra de grupos criminales y de las empresas que utilizan para lavar dinero como ahora con Santiago Nieto.

Cuando Andrés Manuel dijo que la estrategia para combatir el narcotráfico cambiaría atacándolo como un ente económico a través de la UIF iba en serio.

Tercero.- En este tercer eje, el Presidente ha ido afianzando los cimientos para dar el paso definitivo a la pacificación: se cumplió con el fortalecimiento de las instancias de procuración de justicia a través de la creación de la fiscalía general de justicia; asimismo la creación de la guardia nacional fue un paso importantísimo; por otro lado, la Ley de Amnistía se adelantó por la situación atípica en la que nos colocó la pandemia por Covid, pues esta debía estar enmarcada en un sistema integral de justicia transicional en el que las víctimas directas e indirectas del conflicto son el centro de las decisiones y su reparación integral, el objetivo principal de las leyes del sistema de justicia transicional.

En el periodo de transición, el Presidente había prometido que para el año 2020 este sistema estaría implementándose, o por lo menos ya tendríamos las leyes de especiales de justicia transicional, sin embargo, la pandemia ha hecho que este año haya prioridades impostergables. Sin embrago, es un hecho que el presidente tiene una vocación irrenunciable de serenar al país y el único camino viable es el de la justicia transicional. Andrés Manuel no se va a quedar a medio camino, no es su estilo, el Presidente tiene palabra y va a pacificar el país.

Tengamos paciencia y confiemos en él, mientras tanto, seguimos trabajando en el propósito de la Paz. Andrés Manuel no nos va a fallar.