Por NOTICIASCD.MX
Ciudad de México, 19 de abril de 2026.— ¿De qué sirve que el gobierno entregue apoyos si la pobreza no baja? Esa es la pregunta que puso sobre la mesa el coordinador del PAN en el Congreso capitalino, Andrés Atayde Rubiolo, al proponer evaluar a fondo los programas sociales del Gobierno de la Ciudad de México.
La iniciativa no es técnica ni lejana: tiene efectos directos en la vida cotidiana. Evaluar programas sociales significa saber si el dinero público realmente ayuda a que las personas salgan adelante… o si solo mantiene las mismas condiciones de desigualdad.
El legislador planteó que durante años el éxito de estos programas se ha medido por cuántos apoyos se entregan o cuánto presupuesto se gasta, pero no por sus resultados reales. Es decir, se mide la cantidad, no el impacto.
¿Y eso en qué afecta a la población? En mucho. Sin evaluación:
Se pueden repetir programas que no funcionan
Se desperdician recursos que podrían mejorar serviciosLas personas beneficiarias no logran avanzar hacia la autonomía
Atayde fue contundente: gastar más no significa gastar mejor. Comparó la política social sin evaluación con “ensanchar tuberías sin reparar fugas”, lo que implica que el dinero puede perderse sin generar cambios reales.
La propuesta pide que dependencias como la Secretaría de Bienestar y órganos fiscalizadores midan con indicadores claros si los apoyos reducen pobreza, generan oportunidades o mejoran la calidad de vida.
En términos prácticos, esto se traduce en algo clave para la ciudadanía: programas que sí sirvan para salir adelante y no solo para sobrevivir.
El mensaje de fondo es claro: evaluar no es atacar los programas sociales, sino protegerlos para que funcionen mejor y lleguen a quienes realmente los necesitan.












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