CDMX, a 22 de enero 2018.- La gente que vive o trabaja en las delegaciones Gustavo A. Madero, Iztacalco y Venustiano Carranza, perciben mayor inseguridad en la Ciudad de México, pues nueve de cada diez personas considera muy vulnerable algunas zonas de esas tres demarcaciones.

De acuerdo a la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana levantada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), con cifras correspondientes a diciembre del año pasado, el 92.7 por ciento de la población de cada una de esas demarcaciones percibe un clima de inseguridad de diferentes tipos.

Además, la percepción de inseguridad en Gustavo A. Madero, Iztacalco y Venustiano Carranza en septiembre pasado fue de 94.8 por ciento, es decir, prácticamente toda la población de esas demarcaciones.

Según el estudio, las demarcaciones mencionadas y englobadas en la ‘Zona Norte’ de la capital, fueron a partir de diciembre de 2017 las zonas con mayor porcentaje de personas de 18 años y más que consideraron que vivir en esas regiones es inseguro.

En esas zonas, la gran mayoría de la población (82.3%) se siente insegura en los cajeros automáticos localizados en la vía pública, le sigue el transporte público con el 72.9%, en los banco 69.2%, en las calles que habitualmente usan 68.3%, en el mercado 61.6%, en el centro comercial 45.4%, automóvil 43.9 por ciento.

La población de esas demarcaciones se siente insegura, principalmente por conductas delictivas o antisociales en su entorno, como consumo de alcohol en las calles (65.2%), robos o asaltos (63.5%), vandalismo en las viviendas o negocios (52.4%), venta o consumo de drogas (42.9%), disparos frecuentes con armas (37.8%) y bandas violentas o pandillerismo (35.2%), según el estudio.

Sumado a esto, la región norte de la Ciudad de México (Gustavo A. Madero, Iztacalco y Venustiano Carranza), muestra que sus habitantes tuvieron un conflicto en el vecindario principalmente con sus vecinos en casi 55 por ciento.

En consecuencia, el documento indica que el 62.9% de la población de 18 años y más, residente en esas demarcaciones manifestó que durante el cuarto trimestre de 2017 modificó sus hábitos respecto a “llevar cosas de valor como joyas, dinero o tarjetas de crédito” por temor a sufrir algún delito; mientras que 55.9% reconoció haber cambiado hábitos respecto a “permitir que sus hijos menores salgan de su vivienda”; 53.1% cambió rutinas en cuanto a “caminar por los alrededores de su vivienda, pasadas las ocho de la noche” y 35.9% cambió rutinas relacionadas con “visitar parientes o amigos”.