De controversias, dimes y diretes, pleitos y más pleitos está lleno el mundo. En días pasados se filtró en las redes sociales el último bombazo de la Presidencia de la República con la célebre novia de AMLO y la escena de “celos” de Beatriz Gutiérrez Müller, esposa del Presidente, por el sospechoso acercamiento de la diputada del distrito 2 de Tepic, hoy llamada por los internautas como “la novia de AMLO”, en el aeropuerto de la misma ciudad.

Y es que los escándalos protagonizados por las diputadas de Morena a veces son de revista de espectáculos; triángulos amorosos y hashtags en redes, y otras, arrastran con las dudosas reputaciones de los gobiernos estatales.

La también diputada Olga Romero Garci-Crespi sigue en la boca de los poblanos, y se suma a la lista de las escandalosas diputadas morenistas que no destacan precisamente por su trabajo, y sí, por sus escándalos.

Abuso de poder, tráfico de influencias, avaricia, falsificación de pruebas, desaparición de expedientes y otras acciones impunes demuestran que la diputada Garci-Crespi ha roto varias veces los límites de la justicia, abusando de su poder, para beneficio propio y, de paso, manchando la imagen del partido que le otorgó su curul; sin olvidar que ella debería trabajar para servirle a su gente.

El dinero no nos hace ni mejores ni peores personas, sólo agranda lo que cada quien trae por dentro, saca a relucir la bondad y filantropía o la avaricia, corrupción y ambición desmedidas.

Las buenas acciones, en vida, de la Señorita Socorro Romero Sánchez se ganaron el cariño y la admiración de los tehuacanenses, quienes aún hoy la recuerdan como una figura central de la sociedad poblana.

La Señorita, como la llamaban cariñosamente, dio trabajo a miles de familias con su empresa avícola, que fue la base de su éxito empresarial y que comenzó como un conjunto de pequeñas granjas productoras de huevo que montó con sus hermanos y sobrinos. El dinero, sin duda, sólo le sirvió a Socorrito para mostrar la nobleza y altruismo de su corazón.

En cambio, para la familia Romero Garci-Crespi, el preciado bien material desata los más bajos instintos de avaricia y codicia de los sobrinos de la señorita, herederos no legales, pues el proceso testamentario ya había concluido hace casi 10 años pero al no ser favorecidos por la empresaria, decidieron impugnar el testamento y valerse de sucios trucos para apoderarse de los más de 600 millones de dólares en pugna.

Por dinero y poder, o por 5 minutos de fama, los instintos más bajos salen a relucir. Las flamantes diputadas de MORENA dan de qué hablar por sus escándalos y delitos, pero no por sus iniciativas. Lo cual, de paso, deja en entredicho al mismo partido que representan. Señoras diputadas, ¡Pónganse a trabajar!