Hace poco más de un año, al término de una mañanera, la periodista Isabel Arvide se acercó al presidente Andrés Manuel López Obrador para pedirle trabajo. Al salir, ella estaba anonadada con el ofrecimiento que le hizo el primer mandatario. Decía que ni siquiera sabía si iba a aceptar lo que le propuso.

El día que Isabel Arvide le pidió publicidad oficial al presidente López Obrador.

 

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de julio, (CDMX MAGACÍN).—Hace poco más de un año, al término de una mañanera, la periodista Isabel Arvide se acercó al presidente Andrés Manuel López Obrador para pedirle trabajo. Al salir, ella estaba anonadada con el ofrecimiento que le hizo el primer mandatario. Decía que ni siquiera sabía si iba a aceptar lo que le propuso.

Tardó, pero ese planteamiento presidencial se materializó en una decisión política de López Obrador, en la que el perfil, la trayectoria, la experiencia no importan. Hoy, por instrucciones presidenciales, el canciller Marcelo Ebrard decidió nombrar a Isabel Arvide como cónsul de México en Estambul, Turquía.

Sí, sin la más mínima experiencia diplomática, pero paisana de López Obrador y su conocida desde hace más de 25 años, Arvide se sacó la lotería, gracias a sus asistencias a las mañaneras presidenciales.

Arvide ha sido de las más asiduas asistentes a las mañaneras y formó parte del bloque de aplaudidores de López Obrador que se hacen pasar por periodistas en esas conferencias.

Gracias a ello, Arvide consiguió un empleo para el que no está preparada, para el cual no tiene la más mínima experiencia. Aunque todavía falta que la Comisión Permanente del Congreso de la Unión avale su designación, lo cual seguramente ocurrirá porque trae la bendición presidencial.

Además de aquel día en que le pidió trabajo a López Obrador, hubo tres momentos en diferentes conferencias en que los planteamientos de Arvide, cuando le dieron la palabra, no fueron de carácter periodístico.

En su primera aparición en las mañaneras, hacia mediados de marzo de 2019, Arvide se quejó con el presidente de que el Gobierno estaba comprando alimentos de pésima calidad para las cárceles federales.

Ese planteamiento fue más bien una queja, porque ella tenía un negocio de venta de alimentos a prisiones. De hecho, uno de sus clientes era el penal de las Islas Marías, que unos días antes había ordenado su cierre el presidente López Obrador. El mandatario le respondió que la atendería Francisco Garduño, para entonces responsable de las cárceles federales, en su calidad de comisionado de Prevención y Readaptación Social de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno de México.

En otra participación de Arvide en una mañanera, se quejó de que las personas de la tercera edad (como se definió ella misma) ya no podían conseguir empleo, que eran rechazados de todos lados. Y le pidió a López Obrador que hiciera algo para evitar esa que llamó discriminación.

Una más de las intervenciones de Arvide en las mañaneras fue a principios de este año, para pedirle a López Obrador que hubiera mayor equidad en la repartición de la publicidad oficial del Gobierno Federal. Es decir, le pidió que su portal de noticias fuera considerado.

Así el presidente López Obrador. Así el canciller Marcelo Ebrard. Así la 4T, que más bien parece un “cuatrote”.