Línea Fifí

Martín de J. Takagui

El presidente Andrés López Obrador vuelve contento a México, después de su primera gira de trabajo internacional; su reunión con el presidente de Estados Unidos Donald Trump fue sutil, de respeto, con resultados palpables y beneficios para los tres países de Norteamérica, pero no dejó de tener un tinte electoral y político que puede beneficiar a Donald Trump.

El libre comercio es una realidad para América del Norte desde la entrada en vigor del TLC el 1 de enero de 1994, pero hay que recordar que, desde su campaña presidencial, el magnate estadounidense se comprometió con sus paisanos a revisar y renegociar aquel Tratado de Libre Comercio firmado por los expresidentes George Bush y Carlos Salinas de Gortari.

Es indudable que los tres países integrantes del TMEC resultaron beneficiados por aquel tratado y lo seguirán siendo con el nuevo tratado, pero es evidente que no hubo cambios drásticos en la negociación, en donde sí hubo restricciones en materia laboral, pues los tres países se obligaron a impulsar reformas que brindan mejores condiciones de trabajo a los empleados.

Pero el verdadero fondo de la visita López Obrador a la Casa Blanca fue el que Donald Trump demostrara a sus electores que realmente cumplió con uno de sus principales compromisos de campaña que era la revisión del TLC.

Durante la visita oficial, no hubo menciones de los migrantes indeseables mexicanos, de aquellos a los que se refirió en muchas ocasiones el magnate gringo como “lo peor de los mexicanos que vienen a cometer delitos y a quitarle los empleos a los trabajadores americanos”, por el contrario Trump habló de los empresarios y trabajadores mexicanos que promueven el desarrollo.

Coincidieron los mandatarios al señalar, durante su conferencia de prensa conjunta, que “contrario a los pronósticos, existe una gran amistad entre los dos mandatarios, quienes se comprometieron a seguir en un ambiente de cordialidad para mantener una relación bilateral sana.

De ambas partes hubo agradecimientos, por un lado México como un contenedor de migrantes provenientes de Cenmtroamérica y en el caso de López Obrador, quien agradeció el apoyo con la dotación de equipos médicos para atender a los enfermos de Covid-19.

Sin duda una reunión de trabajo cordial, de amigos y socios, quienes actuaron con respeto hacia las personas y sus investiduras, pero sobre todo el gran respeto entre los países y todo ello en favor de los pueblos de ambos lados de la frontera.

La relación bilateral, según Donald Trump, se encuentra en su mejor momento, gracias a la cooperación y la buena voluntad de los gobiernos, que a pesar de los momentos difíciles se lograron acuerdos que beneficiaron a ambos países.

Es muy probable que el presidente de Estados Unidos logre su segundo triunfo electoral para prolongar su mandato por cuatro años más, pero se acerca la campaña las propuestas y las promesas, el muro fronterizo se sigue construyendo y no se puede descartar que en breve las declaraciones del candidato Trump vuelvan a calentarse en contra de los mexicanos migrantes.

Se trata pues, de una campaña electoral, que, como en todas, se tiene que llamar la atención de los electores y, sin duda, la bandera antimigrante volverá a ondear en lo más álgido de la campaña, así es que lo mejor es esperar a ver cuál va a ser el trato que Donald Trump dará a nuestros paisanos y en general a los inmigrantes que viven en tierras estadounidenses.

Para López Obrador los resultados son positivos, sus declaraciones antiimperialistas , sus posiciones de no arrodillarse ante los intereses de América del Norte han quedado en el olvido y hoy prevalece la amistad entre los presidentes que en el discurso se muestran como antagónicos, pero que en realidad mantienen relaciones de cordialidad.

Posiciones políticas, como en todos los parlamentos, como en todas las tribunas, que muchas veces parecen irreconciliables, pero que, en realidad son pura demagogia y que los acuerdos se logran con voluntad.

Una lección aprendida por López Obrador, en donde lo más importante es que la política internacional sí es importante para los mexicanos y también se pueden encontrar beneficios para los mexicanos, más allá de las fronteras.

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