Morena CDMX: lealtades recicladas y la guerra por el control territorial
Por HHR
CDMX, 3 de mayo de 2026.— En Morena nadie se mueve por casualidad… y mucho menos en la capital del país. La llegada de Ariadna Montiel Reyes a la dirigencia nacional no sólo reacomodó fichas: detonó una limpia política con olor a ajuste de cuentas.
En la Ciudad de México el mensaje ya bajó: se acabaron los acuerdos cómodos, vienen definiciones duras.
Y el primero en la lista es Héctor Díaz Polanco, cuya salida ya no es rumor sino cuenta regresiva.
Su gestión, marcada por tensiones internas, acusaciones de simulación y un control cada vez más debilitado de las estructuras territoriales, terminó por convertirse en un lastre para el proyecto guinda en su bastión más importante.
La batalla real: controlar las alcaldías que gobierna, no el partido
Lo que está en juego no es una silla, sino el control político rumbo a 2027. Y ahí es donde aparecen los nombres… pero también las fracturas.
Martha Avila Ventura: la operadora que conoce el territorio
Originaria de Iztapalapa, bastión histórico de Morena, Avila no es improvisada. Ha sido pieza clave en la estructura política del movimiento desde los tiempos de organización territorial pura.
Su cercanía con grupos del obradorismo capitalino y su perfil de operadora disciplinada, de territorio y no de escritorio, la colocan como la favorita natural. Es la candidata del control…
Xóchitl Bravo Espinosa: poder institucional
Actual coordinadora de la bancada en el Congreso capitalino, Bravo ha sabido moverse en la lógica parlamentaria, pero la política de Morena no se gana en tribuna, se gana en territorio.
Su perfil es más técnico que político, más institucional que territorial. Y eso pesa.
En corto, dentro del propio Morena se dice: “no le alcanza para controlar la estructura”.
Paulo García: el rostro mediático sin músculo interno
Joven, visible y con manejo de medios, García representa la nueva generación… pero también el dilema de Morena: mucho discurso, poca estructura.
Su papel como vocero le ha dado exposición, pero no necesariamente control político real. En un partido donde la operación territorial define candidaturas y presupuestos, eso pesa —y mucho—.
El fondo del conflicto: purga o reacomodo
La narrativa oficial habla de “erradicar la corrupción” y “fortalecer el movimiento”. Pero en la práctica, lo que se está viendo es otra cosa:
una disputa abierta por el control del aparato político más importante del país.
Morena CDMX ya no es sólo un partido: es una maquinaria electoral, administrativa y presupuestal que define el rumbo político nacional.
Y por eso la pregunta no es quién llega…sino a quién responde.
Porque en Morena, como bien saben en la capital:
las lealtades no se pierden… se reconfiguran.












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