La fila de los ilusos ya arrancó en Cuauhtémoc
Por HHR
CDMX, 15 julio 2026.- Las campañas todavía no empiezan, pero las manos ya se levantan como si Morena estuviera regalando candidaturas. En la alcaldía Cuauhtémoc ya comenzó el desfile de quienes se sienten dueños del futuro político de la demarcación, aunque la realidad electoral suele ser mucho más cruel que una conferencia de prensa.
Ahora fue Diana Sánchez Barrios quien anunció, con un categórico “no hay vuelta atrás”, que buscará convertirse en la coordinadora de la Cuarta Transformación en Cuauhtémoc. Una declaración que sonó más a acto de fe que a certeza política.
En política nadie gana una elección por decreto ni por levantar la mano frente a los micrófonos. Mucho menos en una de las alcaldías más disputadas, mediáticas y polarizadas de la Ciudad de México.
La ironía es que todos hablan de encuestas… hasta que las encuestas no les favorecen.
La diputada asegura que los vecinos le piden ser alcaldesa. Curiosamente, ese fenómeno ocurre cada tres años: todos los aspirantes recorren colonias donde, casualmente, la gente les suplica competir. Es el milagro electoral que sólo sucede cuando se acercan las candidaturas.
También lanzó una frase que inevitablemente levantará polémica: “La Cuauhtémoc no se administra por medio de un celular”. Un dardo directo contra Alessandra Rojo de la Vega, a quien acusa de privilegiar la imagen sobre el territorio.
La crítica puede tener destinatario claro, pero también deja una pregunta inevitable: ¿quién sí ha demostrado que puede gobernar una alcaldía tan compleja? Porque recorrer mercados, desayunar con vecinos y ofrecer “dignidad” ya forma parte del manual clásico de cualquier aspirante.
Mientras tanto, la oposición tampoco puede cantar victoria. Alessandra Rojo de la Vega buscaría la reelección convencida de que su exposición mediática basta para conservar el poder. Del otro lado, Morena sigue produciendo aspirantes como si las candidaturas fueran de libre acceso.
La verdadera encuesta aún no existe. Primero vendrá la guerra interna, los grupos de poder, las negociaciones y los inevitables golpes bajo la mesa. Después llegará el electorado, ese mismo que suele cambiar de opinión cuando las campañas pisan la calle.
En Cuauhtémoc nadie tiene la elección en la bolsa.Por ahora, lo único abundante son las aspiraciones… y de esas, sobra inventario. Porque en política levantar la mano es gratis; convencer a los ciudadanos sigue siendo la parte más difícil.















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