Línea Fifí

Martín Takagui

Para el presidente Andrés López Obrador el fondo de todos los problemas que México enfrenta desde los últimos 30 años es la corrupción, por la corrupción que “existía” en todos los niveles de gobierno, en todas las instituciones, en todos los organismos autónomos, el país no crecía, el país no podía aspirar al desarrollo.

Así lo definió el ahora Presidente de la República y así lo ha sostenido, pero lo importante es que esa bandera propagandística le ha funcionado antes y ahora, pero es muy probable que le siga funcionando, al menos también en las elecciones federales de 2021.

El arranque de su administración puso de cabeza al país con esta lucha anticorrupción, el tema del huachicoleo en las tomas clandestinas de los ductos de Petróleos Mexicanos generó un importante desabasto de gasolinas y combustibles, en general, lo que obligó a todo el país a voltear a ver que estaba combatiendo la corrupción.

Paralelamente a esa lucha, él mismo protagonizó un acto de corrupción millonario, con la compra de 500 pipas para el transporte de combustible, sin que hubiese de pormedio una licitación, simplemente alguien se fue de compras y las consiguió, nunca se supo cuánto costaron ni en qué términos de contrató la compra ni cómo se pagaron.

Los mexicanos nada dijeron, no protestaron, no hubo alguien que lo cuestionara y si lo hicieron, no trascendió ni el reclamo ni la respuesta. Por ese asunto, se dijo que un militar, un general con gran influencia en la administración del expresidente Enrique Peña Nieto era uno de los principales promotores y beneficiarios de esas acciones ilegales, del robo a la nación.

Hoy se sigue hablando de la lucha contra la corrupción y hay, al menos dos personajes en proceso por temas de corrupción, de ellos, perseguido desde la administración anterior, que es el gobernador de Chihuahua, César Duarte, recientemente detenido y repatriado, así como Emilio Lozoya Austin, exdirector general de Pemex.

Hoy, cuando se observa el rotundo fracaso en el manejo de la epidemia por el Covid-19 por parte del gobierno de México, con niveles de letalidad del doble de muertes que en la media internacional, con la superación de las peores expectativas de contagios y de muertes que suman más de 400 mil y 45 mil, respectivamente, el presidente y su gobierno en conjunto, llaman la atención con el caso Lozoya.

Todas las expectativas de castigo a la corrupción en el país se han fincado en lo que pueda decir o “cantar” Lozoya, la forma en que pueda denunciar a quienes supuestamente lo obligaron a portarse mal, a cambio de favores jurídicos y muy probablemente su libertad bajo reservas de ley.

La bandera de la lucha contra la corrupción está en todo lo alto, la idea es abatir la mala imagen que ha dejado en el ánimo de la opinión pública nacional, el fracaso en el manejo de la epidemia, mientras que todos los mexicanos hablamos de Lozoya y de a quiénes va a desenmascarar. Hace una semana lo dijimos: los verdaderos peces gordos están blindados.

Hoy, sin duda, el objetivo número uno del gobierno del presidente López Obrador no es resolver la pandemia, tampoco la lucha contra la corrupción, menos aún meter a la cárcel a un exgobernador. Su objetivo es ganar el mayor número las 15 gubernaturas que estarán en juego el próximo año y mantener la mayoría en la Cámara de Diputados.

Igual que la mayoría de los expresidentes desde hace más de 50 años, el ahora Presidente de la República está trabajando y hablando para ganar sus elecciones intermedias, inició su lucha electoral desde hace varias semanas, pero nadie se la creyó, con el documento aquel, Bloque Opositor Amplio (BOA), que supuestamente le llegó como una filtración.

A partir de ello, ahora AMLO habla de corrupción, de los personajes que supuestamente acabaron con el patrimonio de los mexicanos y la viabilidad económica del país con motivo de la corrupción.

Se trata de una estrategia propagandística que seguramente le seguirá funcionando, pues en el horizonte no se observan ni partidos ni candidatos opositores que le hagan sombra a sus objetivos electorales.

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