El llamado Zar de la Limpieza, Marco Antonio Reyes Saldívar, mantiene la misma estrategia, la cual consiste en presionar a funcionarios públicos encargados de la contratación de este servicio.

Finalmente después de un profundo análisis para determinar qué empresas podrán utilizar el contrato marco para prestar el servicio de limpieza en la administración pública federal, se autorizó que sólo serán 26 empresas las que podrán adherirse a él para participar en los procesos de contratación de este servicio. Con este sistema evitarán la licitación pública y todo el proceso burocrático que eso conlleva.

En este contexto, el llamado Zar de la Limpieza, Marco Antonio Reyes Saldívar, mantiene la misma estrategia, la cual consiste en presionar a funcionarios públicos encargados de la contratación de este servicio, por la vía mediática. Desde hace varios años este personaje armó una red de comunicadores que en cada proceso de contratación lanzan acusaciones en contra de las empresas contrarias a las de Marco Reyes. Ha llegado a tal descaro, que en los diferentes espacios en donde colaboran estos periodistas, se puede ver el mismo texto como si se tratara de una calca. La burda estrategia cada día tiene menos efecto, ya que como dice el Presidente López Obrador, este tipo de campañas es bien sabido que son generadas por grupos empresariales que buscan un interés de tipo económico.

Este esquema anti competencia no se entendería sin el control que tiene sobre la Unión Nacional Independiente de Trabajadores y Empleados de Limpieza (UNITYEL), de la cual es secretario general. Gracias al control sobre esta organización, Marco Reyes, evade impunemente impuestos y hostiga a sus contrarios.

El Zar de la limpieza denuncia a competidores

Además, por medio de la UNITYEL, Marco Reyes, denuncia a sus competidores ante el IMSS de Zoé Robledo y el SAT, a cargo de Raquel Buenrostro. Recientemente, presentó una denuncia en contra de sus competidores en la Secretaría de Hacienda de Arturo Herrera, en donde supuestamente exhibe un esquema de simulación. Curiosamente sólo aparecen nombres de empresas contrarias a las de su grupo.

Es un contra sentido, que un sindicato que se supone debe velar por los derechos de los trabajadores, está  dedicado a proteger a las empresas OCRAM SEYER, RAPAX y SEMALYN, las cuales están relacionadas con su líder. Por cierto, estas empresas son las que menos pagan a los afanadores y por lo mismo, presentan los precios más bajos con un salario por operario de limpieza por debajo de las demás. Dentro del cúmulo de irregularidades también hay que agregar un manejo poco transparente del impuesto al valor agregado (IVA), y la evasión del pago de las cuotas obrero patronales.