Romelu Lukaku recordó momentos difíciles que pasó en su infancia con su familia por la falta de dinero. Uno de esos capítulos fue cuando sus padres no cenaban para dejarles la comida a él y a su hermano Jordan.

Cuando mi padre dejó de ser jugador profesional, tenía seis años y en ese momento a mi mamá le diagnosticaron diabetes. Pasamos algunos años difíciles. Como mi madre no tenía dinero, trabajaba en restaurantes y mi hermano y yo íbamos con ella después de los partidos. Mis padres no comían en la noche para que mi hermano y yo pudiésemos comer. Todas esas cosas se quedaron en mi cabeza. Por eso ahora siempre tengo este deseo de hacer bien las cosas con mi madre, porque ella hizo muchos sacrificios por nosotros. Cada vez que marco un gol hago el signo ‘A’ con la mano para dedicárselo a mi madre, Adolphine, porque sin ella no sería quien soy hoy”, señaló el delantero del Inter de Milán en el evento Festival del Deporte, que organizó el diario “La Gazzetta dello Sport”.

 

A los 16 años, un giro total dio en la vida de él y su familia. Fue uno de los jugadores talento del Anderlecht y se afianzó en el primer equipo. Dos años más tarde, tomaría otro rumbo, llegar a la Liga Premier con el Chelsea.

“Mis ganas de afirmarme se originaron en mi juventud, quiero premiar los sacrificios de mi madre”, dijo el también seleccionado de Bélgica.

El actual jugador interista tiene un sueldo de 7.5 millones de euros netos por temporada.

 

También, hizo memoria de lo que significó el futbol en su juventud y los deseos que tenía para convertirse en un jugador de élite.

“Me despertaba y pensaba en convertirme en un futbolista de élite. Me iba al colegio y luego al entrenamiento, nada más. Cuando no estaba en casa, lo único que hacía era jugar con la pelota”, dijo.

Este día, Lukaku fue galardonado con el premio “Giacinto Facchetti – Il bello del calcio” por su cuota goleadora en Italia y Europa en la pasada temporada.