CDMX, 12 febrero 2026.- En medio de una capital golpeada por la inseguridad, la crisis de agua, el transporte saturado y hospitales bajo presión, la bancada de Morena en el Congreso de la Ciudad de México decidió voltear la mirada fuera del país. Desde Donceles y Allende, su coordinadora, Xóchitl Bravo Espinosa, lanzó una campaña de acopio y donaciones para enviar ayuda humanitaria a Cuba.
El anuncio incluyó la instalación de centros de recepción de víveres en los Módulos de Atención Ciudadana de diputadas y diputados guindas, así como la entrega de un mes de la dieta de los legisladores para comprar productos que serán concentrados en la sede estatal del partido, en la colonia Nápoles.
“Puede ser Cuba, puede ser Venezuela, puede ser cualquier país”, expresó Bravo, al pedir a habitantes, empresarios y organizaciones sumarse a la iniciativa.
Pero el gesto abrió un flanco inevitable: ¿debe el Congreso capitalino priorizar causas internacionales cuando miles de familias en la propia ciudad exigen soluciones inmediatas?
Vecinos que padecen falta de agua por semanas, usuarios y trabajadores del Metro que denuncian fallas diarias, pacientes que buscan medicamentos y víctimas de delitos que reclaman atención difícilmente encontrarán alivio en una campaña que, aunque solidaria, se percibe lejana de la emergencia cotidiana.
Mientras Morena asegura que habrá mecanismos para garantizar que cada donación llegue “íntegra” a la isla, el debate crece sobre el uso político del recinto legislativo y sobre las prioridades de quienes fueron electos para representar —primero— a los capitalinos.
Desde Donceles se envió un mensaje al extranjero. En las calles de la CDMX, muchos siguen esperando respuestas en casa.
