Por Hugo Hernández R.
- La panista asumió la Presidencia de la Mesa Directiva del Congreso de la CDMX con un discurso de firmeza: prometió piso parejo, advirtió que la mayoría no podrá apropiarse del Legislativo y que tampoco permitirá que las minorías lo paralicen.
CIUDAD DE MÉXICO.— Olivia Garza de los Santos llegó a la Presidencia del Congreso de la Ciudad de México y desde sus primeras palabras dejó claro que no piensa limitarse a tocar la campana y administrar los debates.
La diputada panista asumió la Mesa Directiva con un discurso cargado de mensajes hacia todos los frentes políticos de Donceles: habrá diálogo, pero también límites; apertura, pero no permisividad; respeto a las mayorías, pero sin tolerar abusos.
“Escucharé a todos, pero no beneficiaré a nadie”, lanzó desde la tribuna.
Garza de los Santos sostuvo que la Presidencia del Congreso no pertenece a quien la ocupa, tampoco a un partido, una mayoría o una coalición, sino a los 66 integrantes de la soberanía capitalina.Y enseguida colocó uno de los puntos políticamente más sensibles de su gestión.
“No ejerceré una Presidencia autoritaria”, aseguró. Pero agregó inmediatamente: “Tampoco ejerceré una Presidencia débil”.
La frase tiene destinatarios en prácticamente todos los rincones del Congreso.
Morena y sus aliados cuentan con el peso político para impulsar buena parte de su agenda, mientras PAN y las demás fuerzas opositoras buscarán utilizar la tribuna, el debate parlamentario y los instrumentos legislativos para confrontar las decisiones del bloque gobernante.
Garza trazó una raya para ambos bandos.
“Ni la mayoría podrá apropiarse del Congreso ni nadie podrá paralizarlo. La fuerza de los votos no puede convertirse en abuso y el derecho a disentir no puede transformarse en obstrucción”, sentenció.
La nueva presidenta también prometió que las controversias parlamentarias serán resueltas con argumentos jurídicos y no mediante cálculos políticos.
“Nadie será excluido, nadie será favorecido y nadie estará por encima de la ley”, insistió.
En otro de los momentos más duros de su mensaje, Garza advirtió que defenderá las facultades de la Mesa Directiva y rechazó cualquier intento de presión sobre la Presidencia.
“No invadiré las atribuciones de nadie, pero tampoco permitiré que sean invadidas las de esta Presidencia”, afirmó.
Y lanzó otra frase que seguramente encontrará eco cuando lleguen las primeras sesiones ríspidas: “El respeto a la Presidencia no se gana gritando, manoteando ni, mucho menos, amenazando”.
Así comienza una nueva etapa en Donceles.
Garza prometió una Presidencia “sin favoritismos, sin excesos y sin debilidad”, justo cuando el Congreso entra en un periodo donde las diferencias legislativas comenzarán a mezclarse cada vez más con la batalla política rumbo a 2027.
La diputada del PAN ya fijó las reglas que pretende aplicar.
Ahora vendrá lo complicado: hacerlas valer cuando Morena, sus aliados y la oposición lleven sus diferencias al límite.
La campana cambió de manos y Olivia Garza avisó desde el primer día que piensa hacerla sonar.













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