Por NOTICIASCD.MX
Ciudad de México, 27 febrero 2026.– La bancada de Morena en el Congreso capitalino salió a blindar la Reforma Electoral anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, una iniciativa que será enviada al Congreso de la Unión el próximo 2 de marzo y que desde ahora perfila un choque frontal con la oposición y hasta con los propios aliados de la mayoría morenista.
Bajo el argumento de que “responde a la demanda del pueblo”, el bloque mayoritario en la CDMX defendió una propuesta que elimina las listas de representación proporcional —los llamados plurinominales— y obliga a quienes aspiren a un cargo a salir a buscar el voto en territorio.
La coordinadora parlamentaria, Xóchitl Bravo declaró que cuando pidieron el voto prometieron llevar la voz de la calle a los espacios de poder, y ahora —afirmó— cumplirán respaldando la reforma. Morena se declara listo para defenderla “ante el embate de quienes se aferran a hacer negocio de la política”, en un claro mensaje dirigido a sus adversarios.
Uno de los ejes más polémicos es la desaparición de las listas plurinominales. El principio es directo: quien quiera ser diputado, senador o regidor tendrá que ganarse el cargo en las urnas. La narrativa oficial apela a la legitimidad directa; los críticos, en cambio, advierten que la representación proporcional ha servido para equilibrar mayorías y evitar hegemonías aplastantes.
La reforma también plantea una reducción del 25% en el costo de las elecciones. Morena sostiene que esos recursos deberán reorientarse a salud, educación y programas sociales. La apuesta es políticamente rentable: menos dinero para la burocracia electoral, más para políticas públicas con alto impacto social. Sin embargo, el recorte abre interrogantes sobre la operatividad, la autonomía y la capacidad técnica del sistema electoral.
El paquete incluye mecanismos como referéndum, plebiscito, consulta popular y revocación de mandato, además de la posibilidad de incorporar voto electrónico.
Otro punto clave es la prohibición de la reelección consecutiva en todos los cargos de elección popular a partir de 2030. Con ello, el oficialismo busca desmarcarse de prácticas que históricamente criticó y cerrar la puerta a cacicazgos y dinastías políticas.
La batalla apenas comienza. La Reforma Electoral no sólo redefinirá reglas; pondrá a prueba el equilibrio democrático del país. Y en la CDMX, donde Morena gobierna con mayoría, el mensaje es claro: no habrá medias tintas.
