- Los verdaderos RatonesVerdes son los zares del Balón, encabezados por Emilio Azcárraga Jean.
Ellos y solo ellos.
Balón Cuadrado
Por Jesús Yáñez
El futbol mexicano tiene una cicatriz que aún supura: el apodo Ratones Verdes a la selección mexicana de futbol. Ocurrió en el lejano 1961 tras la más estrepitosa goleada, en la aciaga historia del balompié nacional, en un partido amistoso contra Inglaterra, en el estadio Wembley: 8-0.Fue una noche negra.
En unas horas, en el Estadio Azteca, ambas escuadras se enfrentarán en los 16avos del mundial 2026.
Ignacio Trelles Campos era el técnico. A los 55 años miraba, atónito, cómo horadaban, inmisericordes, los rivales, el arco de Antonio Mota. Era de chicle, la defensa: Guillermo Sepúlveda, Ignacio Jáuregui, Gustavo Peña.
En contraste, casi un año después, 7 de junio, en el Mundial de Chile 1962, México logró la mayor victoria en una copa del mundo: 3-1 a Checoslovaquia, a la postre subcampeón del torneo.
En la final, la ahora República Checa, cayó ante Brasil por el mismo marcador.México también sufrió otra estrepitosa goleada en un partido oficial, en la Copa América 2017: 7-0 ante Chile. Goles que se suman a los más de mil que tiene Guillermo Ochoa, portero nacional, en 21 años de carrera profesional.
Pero ¿cómo nació el apodo de los roedores?
Es una historia donde, por cierto, como veremos más adelante, subyace la perversa relación entre el futbol y los medios de comunicación, como hasta la fecha ocurre. Sucedió una oscura noche: el 11 de mayo de 1961.
El mote nació tras una lapidaria goleada, 8-0, ante Inglaterra. El técnico inglés Alf Ramsey -después del mundial de 1966, elevado a “sir”- declaró a la prensa que los mexicanos corrían como “conejos asustados”.
Frente a más de 77 mil espectadores que abarrotaron el icónico estadio Wembley, los ingleses ofrecieron una exhibición de contundencia que convirtió el encuentro en una pesadillesca derrota para México.
Por los tricolores, estaban, entre otros, Guillermo “Tigre” Sepúlveda, Salvador Reyes, Gustavo Peña, Raúl Cárdenas y Alfredo del Águila.
Entre los rivales aparecía una generación que marcaría una época. Contaba con figuras de la talla de Bobby Charlton, Johnny Haynes, Bobby Robson, Jimmy Armfield y Ron Flowers. Fueron artífices del título mundial conseguido en 1966. Historia que ansían refrendar 60 años después. Futbolistas que representaban la élite del futbol europeo, como de nuevo, los mexicanos están a punto de enfrentar. Las agencias internacionales difundieron la versión en sus despachos.
Cuando la información llegó a la redacción del diario Excélsior, el periodista mexicano Manuel Seyde, encargado de la sección de deportes, leyó la noticia con el ceño fruncido. Guardó la frase en su memoria bajo siete llaves durante nueve años. Era temible la crítica del periodista.A veces tenía un origen oscuro.
Narra a Balón Cuadrado, Artemio Cano, reportero de deportes de Excélsior durante más de 50 años, donde comenzó a principios de la década de los 60, y quien estuvo a las órdenes de Seyde: En aquel entonces, Guillermo Cañedo de la Bárcena, era titular de la Federación Mexicana de Futbol y presidente del Comité Organizador del Mundial de 1970, uno de los operadores más eficaces de la Dinastía Azcárraga en Televisa, vicepresidente de FIFA, con el polémico mandamás de FIFA, Joao Havelange. Previo a la justa mundialista, Cañedo se reunió con los representantes de prensa escrita.
Negoció, como era su costumbre, una “dádiva”, “chayo”, “embute” para los llamados “ocho magníficos” -los reporteros y jefes de sección de los principales diarios de la capital del país. Entre ellos, El Universal, Novedades, La Prensa, Esto, Ovaciones. Había una determinada cantidad para los reporteros y otra para los encargados de deportes.
Cuando supo la cantidad que le tocaba, Seyde, originario de Veracruz, iracundo, se inconformó con Cañedo, exigiendo un trato preferencial, con el argumento bañado de soberbia: “yo me cuezo aparte”.
Exigía, recuerda Artemio Cano, la friolera de 250 mil pesos.
Como Cañedo no aceptó, Seyde comenzó a criticar al Tri, llamándolo con el hiriente apodo, que quizá influyó en la mentalidad de los jugadores nacionales, en la eliminación de México, en cuartos de final del mundial de 1970.
Narró, Seyde, en las páginas de Excélsior, según algunas versiones periodísticas: “Unos ratones verdes corriendo espantados entre leones ingleses”. Letales palabras para criticar su mentalidad apocada y falta de garra en competencias internacionales.
En el periódico Excélsior, había una ley no escrita: “Si el chayo no corrompe, acéptalo”. Regla implícita que se extendió a la Revista Proceso, fundada en 1976, por Julio Scherer Garcia y Vicente Leñero, entre otros, que padecieron el llamado “golpe a Excélsior”, orquestado por el presidente Luis Echeverría Álvarez.
El apodo roedor prendió de inmediato y durante muchos años acompañó a la Selección Mexicana como símbolo de inferioridad frente a las grandes potencias.
Rechazo al mote
Va un fragmento de la entrevista a Ignacio Trelles, publicada el 31 de julio de 2019 en la revista Etcétera, donde asegura que México “jamás será campeón del Mundo, sobre el apodo ratonil: Como técnico en el Mundial de Inglaterra 1966 le tocó el apodo de los Ratones Verdes, de la autoría de Manuel Seyde, periodista de Excélsior, ¿es válido 50 años después?
Por primera vez cambia el tono de su voz. Con una ligera pátina de rencor escupe sus palabras.De ninguna manera. Tengo mi punto de vista con relación a periodistas y la que tengo sobre Seyde es de las peores. Pero así es México. Así es México.Verdaderos Ratones VerdesSucedió el 17 de octubre de 2023, ante 300 alumnos de periodismo en el emblemático Auditorio Ricardo Flores Magón de la Facultad de Ciencia Políticas y Sociales de la UNAM.
Ese día expresé mi opinión sobre quiénes son en realidad los verdaderos roedores. Estaban presentes colegas del Salón del Periodista Deportivo, quienes fuimos a ofrecer una charla sobre el oficio reporteril.
Entre otros estaban el presidente del Salón, Fernando Schwartz, Francisco Javier, director de TDN de Televisa y el polémico David Faitelson, con quien -quien esto escribe- había trabajado cinco años en deportes de TV Azteca. Todavía no llegaba oficialmente a la empresa de Chapultepec 18.Osé decir:
“El futbol mexicano es una basura. Los verdaderos Ratones Verdes son los zares del Balón, encabezados por Emilio Azcárraga Jean, ni jugadores no técnico”.Se escuchó un largo “sssshhhhhhh”, generalizado, como si los 300 presentes hubieran comido picante, que retumbó las paredes y obligaba a una reacción de los aludidos.Como resorte saltaron Schwartz y Francisco Javier, dando a entender que me equivocaba en mi juicio.
Faitelson se quedó callado. Aunque el Tri gane el mundial 2026, seguirán siendo súper Ratoncitos Verdes.
Porque el futbol se mantendrá en manos de los mismos zares del balón que han hecho de este deporte una pestilente alcantarilla esférica durante más de medio siglo.Y así seguirá, a la negra sombra del poder político.















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