¡Los Ojos de la Capital!
Por HHR
CDMX, 02 febrero 2026.- Cuando Morena habla de “unidad”, casi siempre significa que alguien perdió… y tuvo que callarse. El más reciente comunicado del grupo parlamentario es un ejemplo de manual: frases solemnes, abrazos públicos y cero autocrítica para esconder un conflicto que se salió del guion y terminó exhibido en el Congreso de la Ciudad de México.
El texto presume un “entendimiento político” entre Gerardo González García y Víctor Hugo Lobo Rodríguez, pero evita un detalle incómodo: hace apenas unos días, González —chófer y asistente del diputado federal Víctor Lobo Román— tuvo que ir personalmente a reclamar una curul prometida y nunca entregada. Así, con la unidad hecha pedazos y el reclamo a la vista de todos.
En el fondo, la disputa no es ideológica ni programática. Es territorial. Y ahí aparece Janecarlo Lozano, alcalde de Gustavo A. Madero, señalado como el operador que “metió las manos” para cerrar el paso al regreso del grupo de Francisco Chiguil y Beatriz Rojas a la demarcación. La 4T versión GAM: el discurso es de transformación, pero el método sigue siendo el control del poder a billetazos políticos.
El comunicado intenta vender el regreso de Víctor Hugo Lobo Rodríguez al Congreso como un acto de convicción y compromiso. En realidad, huele más a acuerdo forzado, de esos que se firman para evitar más escándalos y mantener la disciplina interna.
Morena vuelve a lo de siempre: primero el pleito, luego el comunicado y finalmente la foto de “unidad”. El problema es que cada vez cuesta más creerla.
