Por NOTICIASCD.MX
- Niega violencia de género, ofrece “disculpa sentida” y advierte: “no le tengo miedo al litigio”
Ciudad de México, 24 febrero 2026.— Cuando la presión arreció en redes, vino el deslinde. “Fue un error de mi equipo”, sostuvo el legislador panista, Ricardo Rubio, la publicación de un video acompañado de un texto que señalaba a la diputada, Diana Sánchez Barrios, por presuntos vínculos y prácticas irregulares.
El diputado habló con NOTICIASCD.MX y ofreció disculpas públicas, aseguró que ya bajó el contenido y abrió la puerta a un comunicado conjunto… aunque también dejó claro que está listo para defenderse en tribunales.
El origen del conflicto no fue —según su versión— el debate que sostuvo en Capital 21, sino el “copy” que acompañó el clip difundido en redes sociales. “Yo nunca dije eso en el video”, insistió.
Afirmó que el texto fue publicado sin su aprobación directa y que ya “regañó” a su equipo.
La legisladora, por su parte, advirtió que analiza presentar una denuncia por violencia política en razón de género. El diputado rechaza esa interpretación: “No hay razón de género”, atajó, al argumentar que cualquier señalamiento —sea contra hombre o mujer— no implica automáticamente una agresión por condición de género.
Sin embargo, la narrativa no quedó ahí. En su defensa, el legislador reiteró acusaciones políticas delicadas al afirmar que la diputada y su familia habrían sido presionadas para cambiar de partido. Incluso mencionó a Alessandra Rojo de la Vega en el contexto del debate sobre el reordenamiento en San Cosme, tema que ha tensado el ambiente político en la capital.
Entre disculpas y advertencias
“Yo no quiero problemas”, dijo Rubio. Pero en la misma intervención subrayó que es abogado, que ha ganado litigios similares y que no teme una denuncia. Una disculpa con filo: ofrece tender puentes, pero también prepara la defensa.
El trasfondo político
Más allá del error digital, el episodio reaviva la discusión sobre el comercio en vía pública y el reordenamiento urbano. El diputado defendió la necesidad de regular sin “criminalizar”, actualizar acuerdos que datan de finales de los noventa y evitar que —según sus palabras— “mafias” se apropien del espacio público.
En el tablero político capitalino, el incidente exhibe algo más que un tropiezo en redes: revela la fragilidad de los equipos digitales, la delgada línea entre crítica política y violencia de género, y el costo de un “post” mal calculado.
La pregunta queda abierta: ¿fue realmente un error técnico… o un mensaje que salió demasiado pronto? En tiempos donde un texto pesa más que un discurso, la responsabilidad no se delega con un clic.
