Por NOTICIASCD.MX
CDMX, 26 febrero 2026.- La oposición en el Congreso local, respaldó la reducción de la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales, pero lanzó un mensaje incómodo: si no hay cambios de fondo, la reforma puede convertirse en una promesa hueca.
En su calidad de integrante del Constituyente Permanente, el Congreso de la Ciudad de México aprobó la minuta que modifica el esquema laboral vigente. El Grupo Parlamentario panista votó a favor, sí, pero dejó claro que no está dispuesto a avalar una transformación “de papel”.
“No es trabajar menos, es trabajar mejor”
El diputado Federico Chávez puso el dedo en la llaga: México supera las 2,100 horas trabajadas al año, muy por encima del promedio de la OCDE. La reducción, dijo, es necesaria. El problema no es el objetivo, sino el cómo.
Advirtió que si no se garantizan dos días efectivos de descanso, límites reales a las horas extra y acompañamiento tangible a micro y pequeñas empresas, la reforma podría diluirse en la práctica.
“Reducir la jornada no es trabajar menos. Es trabajar mejor”, sostuvo, marcando distancia de cualquier intento de maquillar cifras sin cambiar dinámicas.
La “letra chiquita” que inquieta
El diputado Ricardo Rubio fue más frontal: señaló que la minuta mantiene un solo día obligatorio de descanso, amplía el margen de horas extraordinarias y difiere la entrada en vigor hasta 2030. Para el PAN, esas disposiciones contradicen el espíritu de la reforma.
Además, subrayó la ausencia de incentivos fiscales para pequeñas y medianas empresas y la omisión de soluciones para el 55% de trabajadores en la informalidad. Una reforma que no toca esa realidad, advirtió, corre el riesgo de beneficiar solo a una parte del mercado laboral formal.
“Estamos a favor de una reducción a 40 horas, pero de tiempo de calidad”, enfatizó.
Sin combate a la informalidad, no hay transformación
La diputada Liz Salgado elevó el tono crítico: más de la mitad de la población ocupada carece de seguridad social plena. Si la reforma no combate la simulación laboral ni la informalidad, su impacto será limitado.
“La verdadera transformación laboral no se logra solo cambiando una cifra constitucional”, advirtió, al exigir que la gradualidad sea técnica y que el derecho se traduzca en mejoras palpables para las familias.
El descanso como derecho, no concesión
Para la diputada Laura Álvarez, la productividad no depende del número de horas frente al escritorio, sino de la eficiencia. Pero advirtió que sin candados claros contra abusos en horas extra y sin un segundo día obligatorio de descanso, la reducción puede quedarse en discurso.
“El descanso no es un privilegio, es un derecho”, puntualizó.
Con su voto a favor, Acción Nacional busca colocarse del lado de la dignidad laboral y el equilibrio vida-trabajo. Pero el mensaje político es evidente: respaldan las 40 horas, sí, aunque no están dispuestos a avalar lo que consideran una reforma incompleta, diferida y con vacíos estructurales.
La batalla, advierten, no termina con la aprobación. Apenas comienza en la reglamentación y en la presión para que las 40 horas sean reales, responsables… y sin simulaciones.
