¡La Polilla!
Por Stephen Crane
Saliva Donald Trump -en su papel de Superman del Great America Again (AGA)-, con llevarse el mundial de México a Estados Unidos.
Ansía -en su obtusa, rabiosa, visión empresarial, por el mayúsculo beneficio económico que ello implica- con trasladar los 13 juegos que se disputarán acá, en las ciudades de Guadalajara, Monterrey y Ciudad de México que tendría la asistencia de poco más de cinco millones de turistas y que dejarían unos tres mil millones de dólares a la famélicas arcas nacionales.
Es la primera copa del mundo trinacional que incluye, además de esos dos países, a Canadá. Participarán 48 selecciones. En total se disputarán 104 encuentros. La inauguración, algo inédito, será vista por unas seis mil millones de personas.
De ser así -que los Ratoncitos Verdes, tendrían como segunda casa al país vecino-. sería un descalabro mayúsculo al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. Por más descabellado y delirante que parezca, con el mandatario estadounidense todo sinsentido es posible. Ya lo demostró con la sorpresiva extracción de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y la rabiosa guerra con Israel, contra Irán.
Con el presidente Trump no se juega. Aunque sea un orate, anencefálico y descerebrado. Ha retomado el papel del país de las barras y las estrellas como policía del mundo. Se siente un poderoso Hombre de Acero.
Y eso lo hace más peligroso.
Incluso ha osado pitorrearse de la mandataria mexicana, imitándola, cuando la amenaza, vía telefónica, con mandar marines a combatir a los cárteles de la droga mexicanos, que controlan más de la mitad del territorio nacional, alrededor de un millón de kilómetros cuadrados:
“¡No, no, please, mister president¡”.
Algo, la sorna, que jamás se había visto en la historia bilateral de ambas naciones, a lo largo de más de 200 años.
En base a “una fuente de inteligencia mexicana”, Salvador García Soto, influyente periodista de la prensa nacional, publicó hace unas horas su columna Serpientes y Escaleras en el diario El Universal. Titulada “amenazas y presiones sobre el Mundial en México” develó el plan maquiavélico del oscuro habitante de la Casa Blanca, y que por su relevancia, replicaron diversos diarios digitales.
Según su “fuente”, García Soto argumenta que a pesar de que la FIFA ya ratificó a México como una de las tres sedes oficiales del Mundial de Futbol 2026, y de que directivos de esa organización acaban de estar aquí para revisar las condiciones de seguridad en las tres ciudades mundialistas del país, “surgen de nuevo versiones sobre presiones” desde EU para que los partidos asignados a los tres estadios mexicanos -el Azteca, en la capital del país, Akron de Guadalajara, y BBVA de Monterrey- y “sean cancelados y se reprogramen” en ciudades de EU.
“Grupos de interés”, escribió, asociados al gobierno de Trump, estarían pugnando para que la FIFA reconsidere sus acuerdos con el gobierno mexicano y tome en cuenta los riesgos de violencia -que quedó de manifiesto con la detención y el abatimiento de Nemesio Oseguera Cervantes, alías “El Mencho”, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación y que literalmente incendió el país durante horas- que se pueden generar en el evento mundialista en las tres sedes asignadas al país, y “estarían presionando” para que los juegos que están ya programados en esos tres estadios sean enviados a la ciudad de Houston, Texas.
Según su “fuente”, dichos grupos podrían incluso estar planeando la realización de ataques violentos en las ciudades mundialistas de México, por ejemplo con “el estallido de bombas o artefactos explosivos” antes del Mundial.
El objetivo de generar caos y transmitir la percepción de que México no es un lugar seguro para la realización de la copa mundial, y orillar a los máximos directivos de la FIFA a decidir un cambio de último momento para cancelar las sedes mexicanas y enviar esos partidos al territorio del Tío Sam.
No son nuevas las presiones desde Estados Unidos para que se reconsidere a nuestro país como sede mundialista.
Antes de que se realizara el sorteo de los juegos mundialistas, en Washington, el 5 de diciembre de 2025, ceremonia a la que asistieron los presidentes de los tres países que comparten el evento, Trump, Sheinbaum y Mark Carney, Canadá, en las áreas de seguridad del gobierno mexicano se había decretado “alerta máxima” ante cualquier hecho de violencia o desestabilización, pues temían que desde el exterior se indujeran ataques o situaciones caóticas que convencieran a la FIFA de reprogramar los partidos que se jugarán en México.
Por aquellos días, recuerda el columnista, la consigna en el gabinete de seguridad federal de la presidenta Sheinbaum era mantener la vigilancia y la alerta máxima para llegar al 5 de diciembre de 2025, fecha del sorteo realizado por FIFA en la ciudad de Washington, porque se consideraba que “si llegamos al sorteo y este se realiza sin contratiempos ya no habrá posibilidades de cancelación”.
Sin embargo, cuando faltan ya menos de 100 días para la inauguración del Mundial, que ocurrirá el próximo 11 de junio con el partido entre México y Sudáfrica en el Estado Azteca, el endemoniado fantasma de la violencia sigue presionando a las autoridades mexicanas.
Al grado que justo la semana pasada, el 4 de marzo, cuando arribaron al territorio mexicano los inspectores de la FIFA que fueron enviados para revisar las condiciones de seguridad en las tres ciudades mundialistas, el gobierno federal anunció la implementación del llamado “Plan Kukulkán” con el que se busca “blindar” los eventos mundialistas en México de cualquier tipo de amenaza violenta.
Rigurosamente vigilado
Según el secretario de Seguridad y Participación Ciudadana, Omar García Harfuch, apodado Batman, serán 100 mil elementos de las Fuerzas Armadas, policías federales y estatales y seguridad privada los que protegerán las tres sedes mundialistas mexicanas y garantizarán también la seguridad de Jefes de Estado, visitantes y de la población local no sólo en los estadios sino también en los festivales populares.
Un total de 20 instancias federales, junto a los gobiernos de la Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León participan en el “Plan Kukulkán” que cuenta también con la cooperación de Estados Unidos y Canadá, para lograr el objetivo de que el país sea visto “como un lugar seguro” para la realización de eventos de talla internacional.
El encargado de la seguridad federal dijo, aquel 4 de marzo, que en el plan de seguridad mundialista se emplearán 188 binomios canófilos con especialidad en antiexplosivos y anti enervantes; binomios equinos, más de dos mil 100 vehículos militares y 378 civiles para integrar las escoltas de seguridad física de mandatarios y delegaciones de futbol extranjera.
Además de 24 aeronaves, carpas descontaminadoras, sistemas anti drones, drones y otro tipo de tecnologías para apoyar a la fuerza de tarea, y que habrá cinturones de seguridad en aeropuertos, hoteles, zonas de entrenamiento, estadios y áreas Fan Festival.
Equipos especialistas del Ejército llevarán a cabo barridos químicos, biológico, radiológico, nuclear, antiexplosivos y de electrónicos de microfonía, y tan sólo para Guadalajara habrá 17 mil 268 efectivos, alrededor de 578 vehículos, 46 binomios canófilos y 40 equinos, además de siete aeronaves, entre otros, para agrupamiento de defensa.
Utilizarán aeronaves estratégicas de gran alcance, equipadas con radares bidimensionales, plataformas, aviones tripulados a distancia, interceptores, así como Fuerza en Situación de Alerta y sistemas anti drones, sin limitar los vuelos de la aviación nacional e internacional.
Se trata, dijo García Harfuch, de “coordinar los vuelos para tener libres zonas de vigilancia y poder mitigar cualquier traza de interés ilícita que nos pueda generar un escenario no deseado” y en previsión de cualquier escenario, a mediados de marzo se llevará a cabo un ejercicio en tiempo real para “mostrar las capacidades de cada dependencia, homologar procedimientos e incrementar la interoperabilidad”.
Todo eso que ya prepara el Gobierno mexicano, tiene que ver con el riesgo latente que confirma “la fuente” de Salvador García de seguridad de algún tipo de atentado o ataque con explosivos que les dé argumentos a quienes insisten en cancelar la sede mexicana en beneficio de EU.
De acuerdo con el polémico periodista David Faitelson, el gobierno mexicano contrataría unos 20 mil mercenarios para reforzar la seguridad.
Y es que la reciente ausencia de México en el “Escudo de las Américas” que organizó el presidente Trump en Miami, al que, a excepción de Sheinbaum, asistieron los presidentes de 17 países de la región de Latinoamérica y del Caribe, podría ser un detonante para que los grupos de interés trumpistas “volvieran a la carga en el intento de arrebatarle a México” la sede mundialista, dice el analista político.
No es casual que, aun sin estar en esa cumbre, México haya sido mencionado como el “epicentro de la violencia” de los Cárteles de la droga y del narcoterrorismo que los gobiernos de los países que asistieron se comprometen a combatir.
Así que, con todo y la confirmación de FIFA de que habrá Mundial en México, las amenazas y presiones sobre la sede mexicana en esta justa mundialista se mantienen.
Y más vale, sostiene García, que el llamado “Plan Kukulkán” se eche a andar antes para evitar que en los poco más de 90 días que faltan para el partido inaugural en el Azteca, suceda algo, “cualquier tipo de ataque inducido” por quienes quieren llevarse a Houston los partidos y la millonaria derrama económica que traerá esta Copa del Mundo a nuestro país.
Es, irremediablemente, la zancadilla del Superman cara pálida a Camelia, La Texana, como llaman a la presidenta en redes sociales.
Ojalá no caiga porque echaría por tierra los recursos gubernamentales invertidos, que salen de los impuestos del quebrantado pueblo, para organizar la fiesta del balón que corre el riesgo de ser amarga.
