Por: Redacción noticiascd.mx
CDMX, 04 febrero 2026.- En un intento por sofocar el incendio que ella misma provocó, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada , abrió su intervención para tratar de “aclarar” su reciente llamado a los medios de comunicación de “bajarle a la nota roja” . Sin embargo, lo que pretendía ser una defensa de la libertad de expresión terminó convirtiéndose en un ataque directo al ejercicio periodístico, acusando de “mentirosos” a quienes simplemente documentan la violencia que azota a la capital.
¿Aclaración o control de daños?
Brugada inició su discurso con un tono defensivo, negando categóricamente haber pedido un “pacto de silencio”. No obstante, sus palabras de este martes fueron claras: para la Jefa de Gobierno, la percepción de inseguridad no es culpa de los delitos, sino de quienes los reportan.
“Ni pacto de silencio ni censura… son mentiras las informaciones que han generado algunos medios”, sentenció Brugada, al tiempo que insistía en que la brecha entre la incidencia delictiva y la sensación de miedo en las calles es culpa de la función social de los mediosy no de la realidad que viven los capitalinos.
La desconexión: Datos vs. Realidad Social
Durante un evento que nada tenía que ver con el tema de la seguridad -el anuncio de la rehabilitación del embarcadero de Cuemanco, en Xochimilco-, la mandataria capitalina insistió en un discurso de “cifras alegres”, afirmando una reducción del 50% en delitos de alto impacto. Sin embargo, la crítica surge cuando Brugada cuestiona por qué la percepción ciudadana no acompaña sus números “científicos y objetivos”.
En lugar de analizar las causas profundas del miedo —como la extorsión, el robo en transporte público o la presencia de grupos criminales en diversas alcaldías—, la Jefa de Gobierno optó por la salida fácil: culpar a la narrativa mediática. Al sugerir que la “nota roja” influye negativamente, Brugada deja entrever una intención de tutelar qué información deben consumir los ciudadanos para que estos “perciban” una ciudad que, en muchos casos, solo existe en los informes oficiales.
El estigma de la “Transformación”
Fiel al guion federal, Brugada no perdió la oportunidad de politizar la labor informativa. Aseguró que las críticas provienen de medios que “no están de acuerdo con los Gobiernos de la Transformación” y calificó de “mentira” la interpretación de sus propias palabras sobre el control de contenidos.
Para los especialistas y la opinión pública, el mensaje es preocupante:
- Se minimiza la violencia: Al pedir que se oculte o se reduzca la visibilidad de los hechos delictivos, se revictimiza a quienes padecen la inseguridad.
- Se cuestiona la ética periodística: Bajo el pretexto de un “diálogo abierto”, la mandataria parece buscar una línea editorial más dócil que no empañe su gestión.
Ni silencio, ni seguridad
Aunque Brugada cerró su mensaje afirmando que “no hay censura”, el mensaje entre líneas es una advertencia. Al señalar que los medios se convierten en “agentes difusores de mentiras” por reportar los hechos de sangre que ocurren a diario en la CDMX, la Jefa de Gobierno marca una distancia peligrosa con la libertad de prensa.
La pregunta que queda en el aire para los habitantes de la Ciudad de México es: ¿Bajará la inseguridad porque hay menos delincuentes, o simplemente porque el Gobierno quiere que se deje de hablar de ellos?
