Daniel Velázquez Ramírez

Analista con enfoque humanista de los grandes espectáculos, especialmente deportivos. Siempre en búsqueda de ser impactado por hazañas humanas e institucionales. Ha sido colaborador en medios de comunicación durante 30 años, principalmente la revista Auto Mundo Deportivo del Grupo Novedades. Amante del enfoque estratégico y el fomento de los valores que acompañan al deporte.

CDMX, enero 2021.- En Tampa, Florida, los locales Bucaneros, campeones de la Conferencia Nacional, recibirán el domingo 7 de enero a los Jefes de Kansas City, campeones de la Conferencia Americana, actuales reyes de la NFL, para el Super Bowl LV. Un duelo que marcará tendencias estratégicas, además de enfrentar a dos mariscales que se encuentran en lo más alto de la idolatría de los aficionados. El joven maravilla Pat Mahomes, dotado de extraordinarias cualidades físicas, ante el veterano de 43 años Tom Brady, que conserva mucho de lo que lo ha llevado a ser el más exitoso de todos los tiempos.

Un estadio espectacular, nombrado Raymond James por el patrocinio de una enorme financiera de la Florida, ha sido sede del Super Bowl en las ediciones XXXV y XLIII, pero debió ser remodelado, especialmente en sus sistemas de sonido y las pantallas, lo que implicó 160 millones de dólares. Con cupo para 75 mil espectadores, únicamente recibirá a 14,500 para esta edición sin precedentes, a causa de la pandemia vigente. La NFL decidió otorgar el 20 por ciento de esos lugares a trabajadores de la salud. En los demás casos, el costo del boleto varía de 6 mil a 22 mil dólares y cerca del partido generalmente esos precios se elevan mucho más.

Es la primera vez que un equipo puede ser local para un partido así, dado que las sedes se determinan con varios años de anticipación y, en algunos casos, ha sido notorio que la liga y el arbitraje son más estrictos con las escuadras que hubieran tenido una oportunidad semejante. ¿Sonarán los cañones del buque pirata Buccaneer Cove a favor de los locales? La liga no se ha pronunciado al respecto. Es probable que, al menos, acompañen al espectáculo de medio tiempo, esta vez a cargo de The Weeknd, cantante canadiense famoso por éxitos como “Blinding Lights” y por fingir tener la cara desfigurada por accidentes que narran sus canciones.

Para el encuentro, que ya tuvo una edición preliminar en la jornada 12, con cerrada victoria para Kansas City, los cambios estratégicos han sido notables y ofrecen una amplia gama de posibilidades para vencer a los rivales. En ambos casos, lo ideal será establecer un ataque terrestre sostenido, que permita el control del balón, del reloj y del contrincante, al intentar mantener el mayor tiempo posible fuera del emparrillado al pasador del equipo contrario.

Tampa se ha especializado en tomar ventajas en el marcador y no permitir regresos, con el apoyo de una defensiva profunda golpeadora y que roba balones constantemente; la presión al pasador se origina con el dominio de la línea de golpeo por parte de dos grandes veteranos: Ndamukong Suh, con un pasado plagado de castigos por rudeza y el enorme Jason Pierre-Paul, totalmente recuperado del accidente con pirotecnia en que casi pierde una mano, cuando era un Gigante de Nueva York. Los apoyadores parecen estar en todo el terreno haciendo tacleadas, destacando Devon White y Lamonta David, con los ataques al pasador de Shaq Barrett. La defensiva profunda es especialmente oportunista y está entrenada para forzar balones sueltos, a veces en el límite del reglamento, como los golpes que propina Jordan Whitehead, disfrutables solo como espectador.

En cuanto a la ofensiva, el gran capitán es Tom Brady, legenda viva de los emparrillados, con seis triunfos en Super Bowl, algo que solo dos franquicias han alcanzado, es decir, tiene más anillos conmemorativos que 30 de los equipos de la liga y está a punto de quedar solo en el liderato. Se ha mantenido física y mentalmente, hace lucir a sus receptores, es valiente para obtener yardas difíciles con el quaterback sneak, la jugada en que el pasador se lanza directamente tras del centro.

Otro hito histórico de Tom es que en Nueva Inglaterra aceptó reducir su sueldo para tener compañeros de mejor calidad. Es extremadamente competitivo y lucha hasta el final. Su brazo es muy bueno, con alguna tendencia a elevar o dejar atrasados los pases. También aprovecha magistralmente su manejo de las voces de mando, para descontrolar a las defensivas y ganar yardas por castigo. También es proverbial la forma en que es protegido por los árbitros, para recibir muchas yardas cuando le tocan el casco o las rodillas, además de pedir constantemente que marquen interferencias a sus receptores.

En ocasiones parece soberbio, cuando trata de aprovechar de inmediato una falla del contrario, por ejemplo lanzando una bomba profunda inmediatamente después de que su defensiva robó un balón. Es altamente motivador, al grado de lograr que el ala cerrada Ron Gronkowski, uno de sus mejores receptores con los Patriotas, saliera del retiro para jugar en Tampa, o que el indomable Antonio Brown, alguna vez estrella de los Acereros, acepte un papel secundario en el actual sistema de juego. También es su personalidad la que logró que el receptor Chris Godwin aceptara usar el número 14 para que se le diera su acostumbrado número 12 al pasador.

El receptor estelar es el acróbata Mike Evans, capaz de desmarcarse continuamente y seguir rutas de alta precisión, al grado de alcanzar las míticas mil yardas con 70 recepciones. En la posición de ala cerrada hay una doble amenaza, ya que Cameron Brate ha sido usado como receptor, mientras el “Gronko” ha destacado como señuelo y bloqueador, pero eso puede cambiar en cualquier momento.

Por tierra, Tampa también cuenta con un corredor ganador de casi mil yardas, Ronald Jones II, fuerte y hábil, con la confiable actuación de Leonard Fournette como apoyo. Los Bucaneros se sienten cómodos manejando ofensivas largas y productivas, manteniendo ventajas y aprovechando los golpes que logre su defensiva.

Enfrente está un equipo explosivo, extraordinariamente veloz, manejado magistralmente por un joven estelar que ha demostrado habilidad como pasador, incluso usando movimientos tipo beisbolero que aprendió de su padre, jugador de las Grandes Ligas, se trata de Parick Mahomes, estelar desde colegial con el Tecnológico de Texas.

Los Jefes se han caracterizado por reponerse a desventajas, ir mejorando el ritmo ofensivo conforme avanza el partido, deslumbrar a propios y extraños con jugadas precisas y espectaculares, con diseño tan relevante que el Coordinador Ofensivo, Eric Bienemy, es constantemente entrevistado para ser entrenador en jefe por diversas franquicias, hasta ahora sin éxito.

El tridente de receptores que marca un circo aéreo de alta efectividad está encabezado por el Cheeta Tyreek Hill, velocista a un nivel de vértigo, extrovertido y efectivo, un espectáculo por sí mismo. Su pareja es otro velocista, Sammy Watkins, usado muchas veces como corredor en jugadas de sorpresa. Se disfruta el complemento de un ala cerrada que ha alcanzado el nivel de lo mejor de la historia, Travis Kelce. Kansas también tratará de imponer el juego terrestre con el corredor Novato Ofensivo del Año, Clyde Edwars-Helaire, siempre con el apoyo del full back bloqueador Anthony Sherman. Basta decir que el corredor sustituto, alguna vez campeón corredor de la liga, es LeVeon Bell. La línea es muy efectiva, está anclada por el guardia derecho Stefen Wisnieski y el ahora tacle izquierdo Mike Rommers, que tuvo que ser cambiado para cubrir el lado ciego de Mahomes, ante la ausencia por lesión de Eric Fisher, lo que parece una oportunidad para que los cazadores de cabezas de Tampa logren presionar al joven maravilla.

La defensiva también es efectiva y veloz. Saben que les corresponde dar el balón todas las veces posibles a su ofensiva. Y en eso se especializan los profundos Tyran Mathieu, oportuno e inteligente, además de excelente en la marca personal y zonal, que en el pasado Super Bowl lució espectacular controlando a los receptores de San Francisco. El profundo libre es Daniel Sorensen, capaz de detener al más pintado de un modo dominante y agresivo. Los esquineros prefieren marcación personal para liberar a sus profundos.

Curiosamente, los tres apoyadores titulares pasaron en algún momento por los Cowboys de Dallas y mejoraron considerablemente con el sistema del coordinador defensivo Steve Spagnoulo. La línea de golpeo se basa en el control de la zona interna, con los masivos Nnadi Derrick y Chris Jones, lo que permite diversas estrategias para confundir al pasador rival.

Las posibilidades estratégicas para el juego incluyen que Kansas ataque por velocidad a los apoyadores de Tampa, que son muy fuertes, pero no tan veloces. Los ajustes pueden fomentar un aumento de jugadores de perímetro bucanero, pero pareciera una invitación a las jugadas sorpresa y a las carreras por el centro, incluso por parte de Mahomes. Brady, por su parte, manejará desde la bolsa de protección, con pases precisos a receptores y corredores, para lograr largas y productivas ofensivas. Desde luego, los equipos especiales y los intercambios de balón pueden ser la clave para el triunfo más importante del año en la NFL. Las estadísticas favorecen a los locales, pero los apostadores van con los actuales campeones. Será un encuentro muy disfrutable.

Culmina una temporada atípica en la que es preciso mencionar que hubo quien optó por no estar. El canadiense Laurent Duvernay-Tardif, guardia suplente de los Jefes, seleccionado de 6ª ronda del draft, luego de lucir en el juego de colegiales Este-Oeste y de hacer su propia presentación para los buscadores, cuando no fue invitado al famoso Combine, donde se muestran los estelares de las grandes universidades. Estudió medicina en la Universidad McGill de Montreal. Para esta temporada decidió regresar a su comunidad y luchar contra el Covid 19. Tiene anillo de campeón de la NFL del año pasado, pero esta vez escogió otra trinchera; algo para reflexionar.

DVR 2021