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  • Lonas, chalecos y brigadas rotuladas con su nombre marcaron la jornada de vacunación en el Mercado Juan Álvarez; Morena responde que es “gestión territorial”

CDMX, 18 febrero 2026.- En plena alerta por el brote global de sarampión, la diputada local de Morena, Valeria Cruz Flores, convirtió una jornada de vacunación en la explanada del Mercado Juan Álvarez, en Iztapalapa, en un escaparate personal.

Entre lonas, chalecos y material rotulado con su nombre, brigadas aplicaron dosis contra el sarampión a vecinos de la zona. Lo que debía ser una acción institucional de salud pública terminó envuelto en promoción personalizada, en un espacio público y bajo una campaña sanitaria que debería mantenerse al margen de intereses políticos.

Vacunas con sello personal

Testigos señalaron que la imagen de la legisladora fue predominante durante la jornada, realizada en la explanada del Mercado Juan Álvarez, donde las brigadas portaban distintivos con su nombre. La escena generó cuestionamientos sobre el uso político de una emergencia sanitaria.

La vacunación contra el sarampión forma parte de una estrategia de salud pública que corresponde a las autoridades sanitarias, no a figuras partidistas. Sin embargo, la diputada —quien además preside la Comisión de Salud del Congreso capitalino— encabezó la actividad con una narrativa centrada en su gestión.

Especialistas en materia electoral y transparencia han advertido en reiteradas ocasiones que la promoción personalizada de servidores públicos en programas sociales o campañas institucionales puede vulnerar los principios de imparcialidad y equidad, sobre todo cuando se trata de servicios universales como la vacunación.

Morena se defiende y acusa a la oposición

Tras las críticas, el grupo parlamentario de Morena emitió una nota aclaratoria en la que defendió la actuación de su legisladora.

En el documento, la bancada sostiene que la Constitución y la Ley Orgánica del Congreso obligan a las y los diputados a mantener un vínculo cercano con sus representados y a gestionar acciones de los tres niveles de gobierno en beneficio de sus comunidades.

Morena argumentó que, ante el brote global de sarampión, Valeria Cruz Flores y otros diputados participan activamente en la campaña de vacunación, difundiendo la información en sus distritos y acompañando las jornadas de salud.

Además, subrayaron que cualquier legislador, sin importar su bancada, puede solicitar jornadas de salud ante la Secretaría correspondiente, y rechazaron que exista condicionamiento alguno para acceder a las vacunas.

“La vacunación es un derecho universal y en ningún momento se condiciona ni se pregunta la preferencia electoral de nadie”, señaló el posicionamiento.

No obstante, la bancada fue más allá y acusó a legisladores de oposición de “sembrar incertidumbre y desinformación” respecto a la emergencia sanitaria.

Salud pública o estrategia política

Más allá del intercambio de señalamientos, el fondo del debate es claro: ¿debe una campaña de vacunación, en medio de un brote internacional de sarampión, convertirse en plataforma de posicionamiento político?

La utilización de imagen, nombre y distintivos personalizados en jornadas médicas abre una discusión delicada en la Ciudad de México: la frontera entre la gestión legítima y la autopromoción.

En un contexto donde la confianza en las instituciones de salud es clave para contener enfermedades prevenibles, mezclar salud pública con propaganda partidista puede resultar contraproducente.

Mientras el sarampión exige coordinación técnica y neutralidad institucional, en Iztapalapa la vacunación quedó marcada por un sello personal que hoy genera más ruido político que certezas sanitarias.

Por Editor

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