A los 93 años de edad, y en la tranquilidad de su hogares, rodeada por sus seres más cercanos, la empresaria avícola, la SEÑORITA Socorro Romero Sánchez falleció en diciembre de 2009. La emblemática mujer nació en el municipio de Tonalá, Oaxaca pero desde muy joven llegó a vivir al municipio de Tehuacán, Puebla, donde desarrolló su talento como empresaria.

La fortuna de la empresaria alcanza los 60 millones de dólares, la imponente suma ha suscitado, como es conocido por la opinión pública, un juicio de impugnación entre los familiares, sobrinos y otros familiares de menor descendencia que no aceptan la legitimidad del testamento donde la SEÑORITA nombró como heredera universal a sus sobrinos Estela y Gustavo Romero Bringas, este último que aún administra gran parte de los negocios que siguen en funcionamiento.

La labor altruista en favor de las causas nobles y de los que menos tienen era una de las preocupaciones  que ocupaban los recursos de la SEÑORITA Socorro Romero Sánchez. Por eso su última voluntad, a decir de la parte defensora, fue que alguien con el mismo espíritu ético continuara su labor, tras su fallecimiento. Después de su muerte, y para dar continuidad a la labor de beneficencia de la Señorita, sus familiares más cercanos crearon La Fundación Socorro y Francisca Romero Sánchez A.C.

La parte acusadora, entre la que destaca la figura pública de la Diputada Federal Olga Lucía Romero-Crespi, servidira pública del gobierno en funciones del estado de Puebla, no sólo ha falseado pruebas para legitimar la ilegalidad del testamento; sino que además, ha intentado robar millones de dólares de un fideicomiso en el extranjero destinado para los más necesitados y las grandes causas de interés social del país. La ambición desmedida de la parte acusadora no conoce límites. En estos casi 12 años de pugna se han perdido y pervertido las intenciones filantrópicas de la SEÑORITA Ester Romero Sánchez

El proceso legal que sigue en curso, ha estado lleno de irregularidades y acciones ilegales, todas movidas por la codicia, y muy lejanas de la gran figura bondadosa, ganada, a pulso, por Socorro Romero Sánchez. Ejemplo de nobleza y generosidad y ampliamente querida por la ciudadanía, poblana, no sólo por sus trabajadores, quienes fueron testigos principales de sus acciones, si no por todos aquellos que se beneficiaron directa e indirectamente por su buen corazón. Una noble obra que hoy está manchada por la codicia.