• El gobierno del municipio de Solidaridad, Quintana Roo, ha mostrado su compromiso con la zona y con la gente
• La Comunidad Terapéutica para la Atención de Adicciones del DIF municipal, un lugar para sanar el alma, el cuerpo y la mente

Por Brenda Calderón

Cuando hablamos de la Rivera Maya, vienen a nuestras mentes imágenes de playa, cuerpos en trajes de baño, fiesta interminable, momentos de descanso y placer, en familia, en pareja o con los amigos.

Este texto trata de un lugar especial en Puerto Aventura, cerca del mar, con plantas y espacios para el trabajo y la reflexión en el municipio de Solidaridad, en pleno corazón de la Rivera Maya. No es un spa o un hotel boutique; está muy lejos de las poses y frivolidades que ahora están matando a Tulum. Es un lugar para sanar el alma, el cuerpo y la mente.

La Comunidad Terapéutica para la Atención de Adicciones del DIF municipal, Centro Vive, es un ejemplo de éxito. Nació en el terreno e instalaciones de lo que fue un “cuarterío” para trabajadores que construyeron los hoteles de Puerto Aventura. Luego fue un lugar de gente sin hogar y adictos, hasta que el gobierno de Laura Beristain lo rescató. En esta administración fue refugio de migrantes centroamericanos enviados por el Padre Solalinde y cuartel temporal de la Guardia Nacional.

A partir del 28 de junio del 2020, este lugar se convirtió en el Centro Vive, con capacidad para atender a 24 “consultantes”, como se les denomina en esta terapia, que dura tres meses en su modalidad de interno-voluntario y después en un proceso que lleva años de seguimiento con la amenaza permanente de una recaída.
Se trata de un modelo que nació en Estados Unidos y que nada tiene que ver con los “anexos” donde se violan los derechos humanos de los internos. No importa el estrato social o el origen, las puertas están abiertas. Los consultantes son mujeres y hombres mayores de edad con adicción al alcohol o a sustancias como la cocaína, la heroína, el cristal o la marihuana. No hay lujos, pero sí instalaciones dignas y funcionales. En el Centro Vive los consultantes están por su voluntad, lo que se requiere es un carácter enorme para alejarse de las drogas.
El equipo está encabezado por Ramiro Tena, un hombre que conoció ese infierno y que ha logrado contener a los demonios que lo acechan, una psicóloga y un psicólogo, un enfermera, una persona de administración y servicios de intendencia. Los consultantes colaboran en todos los trabajos de limpieza. Los salarios humildes, pero una gran vocación de servicio y compromiso.

Es un equipo comprometido con un proyecto, que no da fama, ni poder, sino la satisfacción de servir. El Centro Vive es una de esas obras que no lucen en un informe o en las estadísticas gubernamentales, pero que demuestran el compromiso de la presidenta municipal de Solidaridad con un sector olvidado por el gobierno estatal.

Le pregunto a Ramiro ¿por qué se dedica a esto? Tarda en contestar, lo tomé por sorpresa, su voz se entona, me dice que porque desde hace 22 años su máxima satisfacción ha sido que con su trabajo del día a día ha podido mantener a su familia, ser un buen ejemplo, poder servir al prójimo y orientar a sus compañeros.
Centro Vive, en Puerto Aventura, Quintana Roo, un lugar en el paraíso para sanar el alma y el cuerpo. Un proyecto que se ha ganado la oportunidad de ser conservado y fortalecido.